Dr Jose Roberto Hernandez
Poeta asiduo al portal
"El actor de las noches (Farolero)".
"Cuando el silencio promiscua en un portal consumiendo una madrugada y cualquier lluvia parece impertinente, uno no se da cuenta o no sabe que esperar la siguiente mañana.
Va y es el desdoblar de un día perfecto o por el contrario, el galopar de un pálido diario; pero nunca se te ocurre increpar a la noche para que socorra su propio destino, es más, si logras hablar con ella, le suplicas la mejor de las demoras, si acaso, le predices sus desgracias leyéndole la mano sin cultivarle una promisoria Gioconda.
Si con cualquier peldaño chocas avanzando en ese tiempo, si te empleas farolero, procuras olvidar el vil tropiezo y ni siquiera das lumbre al farol de la esquina para encenderlo y mantener a oscuras la barriada.
Las vecinas ni te miran, asoman a sus ventanas, esperando un buen partido y una bonita serenata, aunque esta sea la más fea y la más desafinada.
Los galanes no te entienden y los gatos que componen la más bella serenata, ruegan el atraso de la luna y la extensión de la lúgubre jornada.
No se salva ni el sol nuevo, el que implacable trata de aparecer entre las paredes de las casas, pero si te propones y decides convencerlo: Cuéntale de los besos que no diste, de la lluvia y de aquellas cantatas en la acera, miéntele de la espera que te ha causado tu amada,...
El dirá que no hay mañana para hoy y después, completamente ileso, se pondrá su par de gafas y tratara su propia música en una inolvidable parranda,--- allí al doblar mismo de donde apagabas el último farol de aquella madrugada."
Vampi
"Cuando el silencio promiscua en un portal consumiendo una madrugada y cualquier lluvia parece impertinente, uno no se da cuenta o no sabe que esperar la siguiente mañana.
Va y es el desdoblar de un día perfecto o por el contrario, el galopar de un pálido diario; pero nunca se te ocurre increpar a la noche para que socorra su propio destino, es más, si logras hablar con ella, le suplicas la mejor de las demoras, si acaso, le predices sus desgracias leyéndole la mano sin cultivarle una promisoria Gioconda.
Si con cualquier peldaño chocas avanzando en ese tiempo, si te empleas farolero, procuras olvidar el vil tropiezo y ni siquiera das lumbre al farol de la esquina para encenderlo y mantener a oscuras la barriada.
Las vecinas ni te miran, asoman a sus ventanas, esperando un buen partido y una bonita serenata, aunque esta sea la más fea y la más desafinada.
Los galanes no te entienden y los gatos que componen la más bella serenata, ruegan el atraso de la luna y la extensión de la lúgubre jornada.
No se salva ni el sol nuevo, el que implacable trata de aparecer entre las paredes de las casas, pero si te propones y decides convencerlo: Cuéntale de los besos que no diste, de la lluvia y de aquellas cantatas en la acera, miéntele de la espera que te ha causado tu amada,...
El dirá que no hay mañana para hoy y después, completamente ileso, se pondrá su par de gafas y tratara su propia música en una inolvidable parranda,--- allí al doblar mismo de donde apagabas el último farol de aquella madrugada."
Vampi