El adiós de un extraño.

Sofia Castelluccio

Poeta recién llegado
Pasa el tiempo, y ya no tengo fuerzas para correr.
Existe un lugar al que puedo ir y descansar; morir y despertar.
Existe alguien que me acepta como soy.
En mi vida aprendí que siempre es calidad y no cantidad, pero no me quejo. Duele cuando los golpes reviven las cicatrices que estaban sanando.
Cuando despierto, lo primero que pienso es lo que pasara durante el día, pero me alivia saber que nadie escucho mi llanto en la noche.
Las paredes frías no se comparan con la maldad de las personas, tal es el caso, que termino por contarles todos mis problemas. Susurro para no despertar a los espíritus que duermen cansados.
Soy una criatura nocturna, una tonta con las respuestas del excluido. Quién me puede ver cuando ya no queda nada...
Silencio, es todo lo que necesito para encontrar la solución, callar las voces de la inseguridad, y oír a mi corazón, que apenas si puede pronunciar una palabra.
Las peleas se elevan y se complementan con el aire, para que todos la olviden mañana; todos excepto yo. No soporto la locura que nace de la maldad.
Cuando miro por la ventana, y veo las estrellas, me recuerdo que tengo que resistir, porque algo esta por cambiar para mejor.
Hoy, otro día más, un escalón que ascendí.





























 
Última edición:
Excelente prosa con bastantes toques de humanidad, que bueno que al final de todo aquello, lo hayas superado; pues hay que vivir un día a la vez... mis sinceros aprecios, un fuerte abrazo...

Pasa el tiempo, y ya no tengo fuerzas para correr.
Existe un lugar al que puedo ir y descansar; morir y despertar.
Existe alguien que me acepta como soy.
En mi vida aprendí que siempre es calidad y no cantidad, pero no me quejo. Duele cuando los golpes reviven las cicatrices que estaban sanando.
Cuando despierto, lo primero que pienso es lo que pasara durante el día, pero me alivia saber que nadie escucho mi llanto en la noche.
Las paredes frías no se comparan con la maldad de las personas, tal es el caso, que termino por contarles todos mis problemas. Susurro para no despertar a los espíritus que duermen cansados.
Soy una criatura nocturna, una tonta con las respuestas del excluido. Quién me puede ver cuando ya no queda nada...
Silencio, es todo lo que necesito para encontrar la solución, callar las voces de la inseguridad, y oír a mi corazón, que apenas si puede pronunciar una palabra.
Las peleas se elevan y se complementan con el aire, para que todos la olviden mañana; todos excepto yo. No soporto la locura que nace de la maldad.
Cuando miro por la ventana, y veo las estrellas, me recuerdo que tengo que resistir, porque algo esta por cambiar para mejor.
Hoy, otro día más, un escalón que ascendí.





























 

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