Enrique Quiroz Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL ADIÓS ES UN BESO
El Adiós es un beso fulminado de estrellas.
Un pregón del futuro lacerado de olvidos.
Un gorrión atrapado por cadenas ¡Sin huellas!.
Un disloque de amores, esparciendo sus nidos.
Un trinar de tambores descordando violines.
Un manjar desmielado por la oscura tristeza.
Un jardín flagelado; sin rosal, ni jazmines.
Una trampa del tiempo, con chofer y calesa
que en arañas de orgullo y al tropel de clarines
carboniza las arias de la tierna belleza.
El Adiós es un beso despojado de flores.
Corazón sin arterias, caminar sin camino.
Huracán silencioso, con su estola de amores
que germina en sus manos, su acendrado destino.
Es un canto a la fiebre de la luna escarlata.
Es un himno a la guerra con la cruz en la mano
taladrando alamedas con alfanjes de plata.
Y al partir en las olas con pañuelo y corbata
para darle a las penas corazón de gitano,
el Adiós es un beso, que besando... ¡nos mata!.
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
Piura 22 de febrero del 2007
abelenqc@hotmail.com
El Adiós es un beso fulminado de estrellas.
Un pregón del futuro lacerado de olvidos.
Un gorrión atrapado por cadenas ¡Sin huellas!.
Un disloque de amores, esparciendo sus nidos.
Un trinar de tambores descordando violines.
Un manjar desmielado por la oscura tristeza.
Un jardín flagelado; sin rosal, ni jazmines.
Una trampa del tiempo, con chofer y calesa
que en arañas de orgullo y al tropel de clarines
carboniza las arias de la tierna belleza.
El Adiós es un beso despojado de flores.
Corazón sin arterias, caminar sin camino.
Huracán silencioso, con su estola de amores
que germina en sus manos, su acendrado destino.
Es un canto a la fiebre de la luna escarlata.
Es un himno a la guerra con la cruz en la mano
taladrando alamedas con alfanjes de plata.
Y al partir en las olas con pañuelo y corbata
para darle a las penas corazón de gitano,
el Adiós es un beso, que besando... ¡nos mata!.
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
Piura 22 de febrero del 2007
abelenqc@hotmail.com
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