Eratalia
Con rimas y a lo loco
Partiste en tu velero una mañana
diciéndome: -Hasta luego, vida mía.
En tu bello semblante, la armonía
y esa sonrisa franca, tan lozana.
Tras un rato asomada a la ventana,
cuando el barquito ya no se veía,
extrañando tu grata compañía
comencé mi tarea cotidiana.
Mas, de pronto, sentí un escalofrío,
un grito mudo, áspero y mortal
y un lúgubre presagio, tan sombrío
que supe en mi interior que algo iba mal.
Jamás volvió a la playa aquel navío,
solo sus restos, tras el temporal.
...
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