manuelo
Poeta fiel al portal
Mi piel seca del siroco
agradece cada gota
cada chorro de agua clara
sobre mi rostro o mi boca,
y yo me digo a mi mismo
que no hay sustancia mejor
que refresque al organismo;
que es un regalo de Dios.
Poco le queda al verano
no vendría mal que lloviese
y que el campo se cubriese
de hierba para el ganado.
Mañana empieza el otoño
colores ocres del valle,
y las hojas de la calle
darán de ello testimonio.
agradece cada gota
cada chorro de agua clara
sobre mi rostro o mi boca,
y yo me digo a mi mismo
que no hay sustancia mejor
que refresque al organismo;
que es un regalo de Dios.
Poco le queda al verano
no vendría mal que lloviese
y que el campo se cubriese
de hierba para el ganado.
Mañana empieza el otoño
colores ocres del valle,
y las hojas de la calle
darán de ello testimonio.
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