El agua y yo

posman

Poeta recién llegado
-Bébete toda el agua que está fresquita. Me decía mi abuelo siendo yo un niño; él salía todos las mañanas con una botella a buscar agua a una fuente cercana y cuando volvía llenaba un vaso. Yo solía acompañarlo, pero un día no pude ir con él; mi madre quería que me bañara.., la cosa iba de agua.

- El Agua y Yo -

Mientras esperaba para bañarme, yo miraba el agua que contenía el vaso y me puse a pensar:
"¿Le gustará al agua que la beban? y, las gotitas ¿no estarán muy apretadas ahí dentro?, es que el vaso es pequeñito". Entonces cerré los ojos y empecé a imaginar que yo era una gotita de agua que estaba dentro de el vaso. Pero al volver abrirlos me di cuenta que era una gotita y ¡¡estaba dentro de él!!. Caramba -me dije- pues se está bien aquí, para nada se está apretado y encima el vaso parece muy grande. En esto que pude ver cómo se acercaba mi madre y pensé:
"Me va a ver, me va a ver" y "me va a reñir".
Pero no; simplemente cogió el vaso, lo vació en una olla que tenía más agua y que estaba puesta en el fuego. El fuego fue calentando el agua y, yo empecé a tener calor, mucha calor.., demasiada calor. Entonces pensé:
"Uf, qué calor; me voy a evaporar". Y es que las gotas cuando tienen calor, no sudan, se evaporan. Mi madre quitó la tapa de la olla y me expandí por toda la cocina; abrió la ventana y yo salí por ella. Comencé a ascender, pues me sentía muy ligero y subía cada vez más alto. Entonces vi una nube y me dije:
"Quiero ser una nube", y empecé a crecer y a crecer sin parar. El viento jugaba conmigo llevándome de aquí para allá y de allá para acá. Qué bien lo estaba pasando pero, con tanto movimiento empecé a tener unas ganas.., pero unas ganas de, cómo te lo diría; ¿de hacer pipí?. Bueno como era una nube, de hacer llover.., y me puse a llover.
¡Uf, uf, uuufff!, que agustito me estoy quedando.., es que estaba a punto de reventar. Entonces mirando hacia abajo, vi a mi abuelo que estaba llegando a la fuente por lo que deseé volver a ser una gota. Me dejé caer y juntándome con el agua de la fuente me colé dentro de la botella y, mientras que él regresaba para casa yo pensaba:
"Caramba, es la primera vez que voy con el abuelo metido en la botella."
Una vez que llegó a casa volvió a llenar el vaso y, yo acabé dentro de él. Entonces pensé:
"Será mejor volver a ser un niño, no vaya mi madre a echarme otra vez en la olla pues ahí dentro hace mucha calor". De nuevo volví a ser un niño; pero entonces llegó mi madre y me dijo muy seria:
- Cuantas veces tengo que decirte que te seques bien cuando salgas de la bañera.., ¡¡mira como está el suelo; todo mojado!!.
 
-Bébete toda el agua que está fresquita. Me decía mi abuelo siendo yo un niño; él salía todos las mañanas con una botella a buscar agua a una fuente cercana y cuando volvía llenaba un vaso. Yo solía acompañarlo, pero un día no pude ir con él; mi madre quería que me bañara.., la cosa iba de agua.

- El Agua y Yo -

Mientras esperaba para bañarme, yo miraba el agua que contenía el vaso y me puse a pensar:
"¿Le gustará al agua que la beban? y, las gotitas ¿no estarán muy apretadas ahí dentro?, es que el vaso es pequeñito". Entonces cerré los ojos y empecé a imaginar que yo era una gotita de agua que estaba dentro de el vaso. Pero al volver abrirlos me di cuenta que era una gotita y ¡¡estaba dentro de él!!. Caramba -me dije- pues se está bien aquí, para nada se está apretado y encima el vaso parece muy grande. En esto que pude ver cómo se acercaba mi madre y pensé:
"Me va a ver, me va a ver" y "me va a reñir".
Pero no; simplemente cogió el vaso, lo vació en una olla que tenía más agua y que estaba puesta en el fuego. El fuego fue calentando el agua y, yo empecé a tener calor, mucha calor.., demasiada calor. Entonces pensé:
"Uf, qué calor; me voy a evaporar". Y es que las gotas cuando tienen calor, no sudan, se evaporan. Mi madre quitó la tapa de la olla y me expandí por toda la cocina; abrió la ventana y yo salí por ella. Comencé a ascender, pues me sentía muy ligero y subía cada vez más alto. Entonces vi una nube y me dije:
"Quiero ser una nube", y empecé a crecer y a crecer sin parar. El viento jugaba conmigo llevándome de aquí para allá y de allá para acá. Qué bien lo estaba pasando pero, con tanto movimiento empecé a tener unas ganas.., pero unas ganas de, cómo te lo diría; ¿de hacer pipí?. Bueno como era una nube, de hacer llover.., y me puse a llover.
¡Uf, uf, uuufff!, que agustito me estoy quedando.., es que estaba a punto de reventar. Entonces mirando hacia abajo, vi a mi abuelo que estaba llegando a la fuente por lo que deseé volver a ser una gota. Me dejé caer y juntándome con el agua de la fuente me colé dentro de la botella y, mientras que él regresaba para casa yo pensaba:
"Caramba, es la primera vez que voy con el abuelo metido en la botella."
Una vez que llegó a casa volvió a llenar el vaso y, yo acabé dentro de él. Entonces pensé:
"Será mejor volver a ser un niño, no vaya mi madre a echarme otra vez en la olla pues ahí dentro hace mucha calor". De nuevo volví a ser un niño; pero entonces llegó mi madre y me dijo muy seria:
- Cuantas veces tengo que decirte que te seques bien cuando salgas de la bañera.., ¡¡mira como está el suelo; todo mojado!!.
Sacar todo lo que llevamos dentro, la mejor receta.

Saludos
 

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