Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Recuerdo un tipo que me decía...
Recuerdo charlas de bar insulsas previas a echar la pota.
Recuerdo unos papeles en los que escribía lo que el profesor dictaba.
Recuerdo unos meses sin salir de casa.
Recuerdo haber dudado de todo lo que sé que es verdad.
Con ello me refiero a todo.
Recuerdo haber oído que es bueno saber de qué pie cojea cada uno.
Y yo, voy y meto todos esos recuerdos en el mismo saco.
Me importa bien poco que nadie alcance mis niveles de inteligencia y trascendencia.
Dije muchas cosas que ya son leyenda.
Me importa un pepino lo que el hombre haga o diga al respecto.
Mis letras proveen.
Quien se busca una guerra contra el mundo, recibe la sublime caricia de su tentación.
No está mal, para alguien con derecho a todo.
Eso sí, ya dije que no cojeo de ningún pie.
Me monto mi película, y la hago rodar.
"Mis letras ya son Oráculo.
Y sin sacarme la lengua de mi culo".
Recuerdo charlas de bar insulsas previas a echar la pota.
Recuerdo unos papeles en los que escribía lo que el profesor dictaba.
Recuerdo unos meses sin salir de casa.
Recuerdo haber dudado de todo lo que sé que es verdad.
Con ello me refiero a todo.
Recuerdo haber oído que es bueno saber de qué pie cojea cada uno.
Y yo, voy y meto todos esos recuerdos en el mismo saco.
Me importa bien poco que nadie alcance mis niveles de inteligencia y trascendencia.
Dije muchas cosas que ya son leyenda.
Me importa un pepino lo que el hombre haga o diga al respecto.
Mis letras proveen.
Quien se busca una guerra contra el mundo, recibe la sublime caricia de su tentación.
No está mal, para alguien con derecho a todo.
Eso sí, ya dije que no cojeo de ningún pie.
Me monto mi película, y la hago rodar.
"Mis letras ya son Oráculo.
Y sin sacarme la lengua de mi culo".