Se pinto de amarillo el medio día,
el silencio atrapo su color,
acalla los movimientos inútiles
de los días largos,
atrapa el ritmo de la mañana
enseñándolos entre las sombras,
se vuelve sutil
la voz que me llama dentro,
me atrae despacio
arrastrándome a su centro fresco.
Nos sentamos entre las luces rayadas,
entre el gris y el naranja
del corredor en silencio,
mientras que el fuego
se apaga en muestra piel
arde el deseo en mi centro
apresurándome a poner las ascuas
en medio de su aliento.
Cayo la tarde,
la luz se torno colorada
y surgió la palabra.
El susurro invadió mucho tiempo
toda la estancia.
Broto
la sonrisa en las horas largas,
y como un manto
que cae sereno
nos cubrió el cansancio.
Se hizo la noche,
la noche se hizo madrugada
y entro de nuevo la luz
como una cebra pintada
galopando a toda prisa
para que no la alcance el alba.
el silencio atrapo su color,
acalla los movimientos inútiles
de los días largos,
atrapa el ritmo de la mañana
enseñándolos entre las sombras,
se vuelve sutil
la voz que me llama dentro,
me atrae despacio
arrastrándome a su centro fresco.
Nos sentamos entre las luces rayadas,
entre el gris y el naranja
del corredor en silencio,
mientras que el fuego
se apaga en muestra piel
arde el deseo en mi centro
apresurándome a poner las ascuas
en medio de su aliento.
Cayo la tarde,
la luz se torno colorada
y surgió la palabra.
El susurro invadió mucho tiempo
toda la estancia.
Broto
la sonrisa en las horas largas,
y como un manto
que cae sereno
nos cubrió el cansancio.
Se hizo la noche,
la noche se hizo madrugada
y entro de nuevo la luz
como una cebra pintada
galopando a toda prisa
para que no la alcance el alba.