La florista tiene un admirador. Un discapacitado mental que le regala flores.
...
Y ella le pide que corte las ramitas de los bonsais, que cobre, y que devuelva el cambio.
Yo compré una planta de menta de las que le gustaban a mi madre
Y la señora le iba dando ordenes al hombre más feliz del mundo.
Me despedí con una sonrisa de ambos, quizás más hacia la señora, que estaba escondida tras plantas colgantes, arreglando un ramo enorme.
La florista farfulló algo de mal genio
y el hombreton enamorado me devolvió la sonrisa salida directamente del corazón y se despidió dándome la mano, agradeciéndome la compra y deseando que disfrutara del agradable olor de esa plantita.
Pensé
"Los grandes profetas se reencarnan en mucha gente en cada generación".
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Y ella le pide que corte las ramitas de los bonsais, que cobre, y que devuelva el cambio.
Yo compré una planta de menta de las que le gustaban a mi madre
Y la señora le iba dando ordenes al hombre más feliz del mundo.
Me despedí con una sonrisa de ambos, quizás más hacia la señora, que estaba escondida tras plantas colgantes, arreglando un ramo enorme.
La florista farfulló algo de mal genio
y el hombreton enamorado me devolvió la sonrisa salida directamente del corazón y se despidió dándome la mano, agradeciéndome la compra y deseando que disfrutara del agradable olor de esa plantita.
Pensé
"Los grandes profetas se reencarnan en mucha gente en cada generación".
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