América Flores Frias
Poeta recién llegado
Escuchando su voz,
dulce melodía en mis sentidos,
grabado en mi mente,
impreso en mi corazón.
Cuando él hablo de esa manera,
nunca pensé que la sangre
podría herirme de tal manera,
hasta que lo experimente
con mi propio dolor.
Dolor que aun siendo tan fuerte para mí,
el amor lo curo todo,
ese amor que le da luz a mis ojos,
le da la fortaleza a mi alma,
y le da el valor a mi corazón.
Al mismo tiempo,
quita la venda de mis ojos,
conoce lo más recóndito de mi alma,
¡y ésta en mi corazón porque lo amo!,
¡lo amo!, él es un ser celestial.
¡Es cristo!,
que ha redimido mi alma,
me muestra un camino;
me enseña a hablar con el corazón,
y ver con el alma,
ha sentir, no con el cuerpo
sino con el espíritu.
A buscar un sendero lleno de rosas,
de los más exquisitos aromas,
de las mas cálidas brisas.
¡Encontrar la pureza!,
¡vivir, y morir solo por él!,
¡a defender, y a combatir solo por él!,
Caminaré,
un sendero hermoso,
donde ahí,
encontraré a Dios.
dulce melodía en mis sentidos,
grabado en mi mente,
impreso en mi corazón.
Cuando él hablo de esa manera,
nunca pensé que la sangre
podría herirme de tal manera,
hasta que lo experimente
con mi propio dolor.
Dolor que aun siendo tan fuerte para mí,
el amor lo curo todo,
ese amor que le da luz a mis ojos,
le da la fortaleza a mi alma,
y le da el valor a mi corazón.
Al mismo tiempo,
quita la venda de mis ojos,
conoce lo más recóndito de mi alma,
¡y ésta en mi corazón porque lo amo!,
¡lo amo!, él es un ser celestial.
¡Es cristo!,
que ha redimido mi alma,
me muestra un camino;
me enseña a hablar con el corazón,
y ver con el alma,
ha sentir, no con el cuerpo
sino con el espíritu.
A buscar un sendero lleno de rosas,
de los más exquisitos aromas,
de las mas cálidas brisas.
¡Encontrar la pureza!,
¡vivir, y morir solo por él!,
¡a defender, y a combatir solo por él!,
Caminaré,
un sendero hermoso,
donde ahí,
encontraré a Dios.