Viten
Poeta fiel al portal
Que hermosa es la sonrisa que esbozas de tus labios, tan atrayente, tan cautivadora; haces que mis días se tornen fantasías, eres bella a más no poder. Tu pelo me cautiva, tu mirada petrifica, tus ojos, fuentes de deseos, déjame sumergirme en ellos.
A veces pienso, ¿podré tenerte?, pero siempre estás ahí, de la mano de aquel mequetrefe que me ha quitado tu amor. Fíjate en mí presencia, estoy aquí ¡Oh bella diosa de mis penas! ¡Oh mujer que amo y me condena!
¿Por qué me siento desahuciado? ¿Por qué no te veo devolverme esa pícara sonrisa que me alegraba tanto?; ahora vives destinada a seguirlo obligándome que me pierda en la sombra que formas cuando estás a su lado, llevándome a la muerte, condenándome con tu indiferencia.
Dejaré que el tiempo sane mi herida Bella, eso eres y serás Dejaré que el tiempo me consuele.
Yo seré quien se destruya por el aura que destilas, yo seré quien muera hoy a tus pies descalzos, mientras tu besas a aquel tipejo que osa a desafiar el destino, que en su cruel condena nos permitió conocernos y que ahora nos separa definitivamente, matándome lentamente, derramando mi sangre sobre tus uñas.
Con mi último suspiro escribo tu nombre en el aire, déjalo ir, me dicen sin cesar, ahora ya no soy dueño de tu emociones, ahora soy esclavo de tus frustraciones, de lo que iba a ser para siempre y terminó con un no era lo que buscaba.
Te amé, ya no, con esto cierro tu capítulo en mi vida. Hasta siempre, buenas noches y buena suerte, mi amada.
A veces pienso, ¿podré tenerte?, pero siempre estás ahí, de la mano de aquel mequetrefe que me ha quitado tu amor. Fíjate en mí presencia, estoy aquí ¡Oh bella diosa de mis penas! ¡Oh mujer que amo y me condena!
¿Por qué me siento desahuciado? ¿Por qué no te veo devolverme esa pícara sonrisa que me alegraba tanto?; ahora vives destinada a seguirlo obligándome que me pierda en la sombra que formas cuando estás a su lado, llevándome a la muerte, condenándome con tu indiferencia.
Dejaré que el tiempo sane mi herida Bella, eso eres y serás Dejaré que el tiempo me consuele.
Yo seré quien se destruya por el aura que destilas, yo seré quien muera hoy a tus pies descalzos, mientras tu besas a aquel tipejo que osa a desafiar el destino, que en su cruel condena nos permitió conocernos y que ahora nos separa definitivamente, matándome lentamente, derramando mi sangre sobre tus uñas.
Con mi último suspiro escribo tu nombre en el aire, déjalo ir, me dicen sin cesar, ahora ya no soy dueño de tu emociones, ahora soy esclavo de tus frustraciones, de lo que iba a ser para siempre y terminó con un no era lo que buscaba.
Te amé, ya no, con esto cierro tu capítulo en mi vida. Hasta siempre, buenas noches y buena suerte, mi amada.
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