Nommo
Poeta veterano en el portal
Todo era demasiado resbaladizo.
¿ Lo recuerdas ? Encontramos un clavo ardiendo al que aferrarnos.
De allí, trepamos a un pasadizo de la pirámide egipcia.
Merced a una hiedra sonriente y verde, vigorosa.
Luego, almorzamos chocolate con churros, junto a faraón y sus tres hijas.
Axa, Fátima y Marién, según Federico García Lorca.
Tres morillas le enamoran, en Jaén...
Y nos mostraron Egipto, con su sinuoso río Nilo, y sus joyas.
" Yo ya soy ", decía un cocodrilo, que tenía toda la pinta de núcleo generador blanco-azulado.
Por adentro de sus fauces, la lengua ora se alargaba, ora se encogía.
Ora comulgaba, ora bebía. Ora saborea, ora sale a la luz.
Diez metros de lengua principesca, emitía.
Así, latía, como el camaleón.
22 lametones. Uno por cada universo paralelo. Y le saludamos así: ¡ Querido abuelo !
" En mí, no cabe el enojo, ni tampoco la risa. " Nos despedimos... Y no hizo falta, aquel domingo, ir a Misa.
¿ Lo recuerdas ? Encontramos un clavo ardiendo al que aferrarnos.
De allí, trepamos a un pasadizo de la pirámide egipcia.
Merced a una hiedra sonriente y verde, vigorosa.
Luego, almorzamos chocolate con churros, junto a faraón y sus tres hijas.
Axa, Fátima y Marién, según Federico García Lorca.
Tres morillas le enamoran, en Jaén...
Y nos mostraron Egipto, con su sinuoso río Nilo, y sus joyas.
" Yo ya soy ", decía un cocodrilo, que tenía toda la pinta de núcleo generador blanco-azulado.
Por adentro de sus fauces, la lengua ora se alargaba, ora se encogía.
Ora comulgaba, ora bebía. Ora saborea, ora sale a la luz.
Diez metros de lengua principesca, emitía.
Así, latía, como el camaleón.
22 lametones. Uno por cada universo paralelo. Y le saludamos así: ¡ Querido abuelo !
" En mí, no cabe el enojo, ni tampoco la risa. " Nos despedimos... Y no hizo falta, aquel domingo, ir a Misa.
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