Sus manos son una cuna
con que el cielo está jugando
noble nublado, alba que se despide,
amanecer que no llega.
Solo tu no eres desdeñada
si tu pasado supieran
y se te ama en una tutela suave
escarcha en ardor de rosas
que esparce el viento,
mi amor continúa dormido.
Entre un mar de azucenas
no hay trino que no se asombre
ante mi sed de ternura
y todo porque esa noche
dijiste mi nombre.
Estuve cerca de tu llanto
y al azar te despediste,
fue un adios,
un hasta nunca,
ésto no lo puedo llamar amor.
La dejé marcharse,
tentaba la piedad
de una psitola,
ya que me queda
si ella se fue
prefiero la muerte.
"Pobre necio, tu que sabes"
a mi oido mi creencia cristiana me gritó,
y mi intento de matarme
se paralizó,
hoy muero lentamente,
mentalmente he de morir,
¿para qué vivo?
sin ella no soy nada,
ahora vivo con la única esperanza
de volverla a ver.
José Manuel Muro Mora ...-------------
con que el cielo está jugando
noble nublado, alba que se despide,
amanecer que no llega.
Solo tu no eres desdeñada
si tu pasado supieran
y se te ama en una tutela suave
escarcha en ardor de rosas
que esparce el viento,
mi amor continúa dormido.
Entre un mar de azucenas
no hay trino que no se asombre
ante mi sed de ternura
y todo porque esa noche
dijiste mi nombre.
Estuve cerca de tu llanto
y al azar te despediste,
fue un adios,
un hasta nunca,
ésto no lo puedo llamar amor.
La dejé marcharse,
tentaba la piedad
de una psitola,
ya que me queda
si ella se fue
prefiero la muerte.
"Pobre necio, tu que sabes"
a mi oido mi creencia cristiana me gritó,
y mi intento de matarme
se paralizó,
hoy muero lentamente,
mentalmente he de morir,
¿para qué vivo?
sin ella no soy nada,
ahora vivo con la única esperanza
de volverla a ver.
José Manuel Muro Mora ...-------------