Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es ese que se anda paseando
por nubarrones negros, pensando
que son cojines sin gas etileno.
Es eso que vuela en los estómagos
pero al que nunca le dijeron, que
las vísceras estaban repletas de
hocicos fieros.
Él nunca ha estado enfermo
ni sabe de los poros que se han
corrompido en el intento, sólo
sabe ponerse el smoking rosado
con el que al pobre lo han estigmatizado.
Tampoco sabe que donde camina
no son bosques repletos de pájaros
viejos, si no simplemente callejones
donde las mujerucas le cantan
puros destiempos, no le duele el
dolor por que nunca ha sentido
lo que es dormir con heridas y
bicarbonatos.
El amor verdadero, piensa que
tiene cara de galán y se tiñe
el cabello con las aguas de las
goteras de muchas casas ahí
por la calle cuarta, donde los
hombres se desvelan esperando
a mojigatas pintadas con ojos
de gatas, que de lejos se ven
sanas y de cerca tienen las piernas
con elefantitis.
Es aquello que retorna de los
matorrales pero él confía que son
castillos que una chica hizo en el
aire, cuando las tulpas le dijeron
''Tienes muchos recovecos y ponte
alegre por que llega el trueno''.
Es una cosa que parece un remolino
desierto, es como una duna que se
toma con un café y se le pone sal
en vez de darle ese beso que piensa
que puede contratar, contra ataca
a un dinosaurio que se le quiso colar.
El amor verdadero es una mujer
del sur en una casa muy pobre y ella
se llama Flor pero nunca tuvo la llave
y abrió lo macabro que es más macabro
que lo peor.
Es ese que tiene las manos allagadas
pero que cree que son manchas de
mermelada, es una cosa que está
extraviada en algún rancho, en alguna
cantina, en alguna plaza.
Es como una bata de hospital
pero él piensa que puede brincar
es que se cayó por la ventana
y se pudo quebrar.
El amor verdadero sabe a pollo
de un refrigerio y siente que
es caviar, es algo que sabe
a spaghetti.
Y tiene en el pecho un triángulo
iluminatti.
por nubarrones negros, pensando
que son cojines sin gas etileno.
Es eso que vuela en los estómagos
pero al que nunca le dijeron, que
las vísceras estaban repletas de
hocicos fieros.
Él nunca ha estado enfermo
ni sabe de los poros que se han
corrompido en el intento, sólo
sabe ponerse el smoking rosado
con el que al pobre lo han estigmatizado.
Tampoco sabe que donde camina
no son bosques repletos de pájaros
viejos, si no simplemente callejones
donde las mujerucas le cantan
puros destiempos, no le duele el
dolor por que nunca ha sentido
lo que es dormir con heridas y
bicarbonatos.
El amor verdadero, piensa que
tiene cara de galán y se tiñe
el cabello con las aguas de las
goteras de muchas casas ahí
por la calle cuarta, donde los
hombres se desvelan esperando
a mojigatas pintadas con ojos
de gatas, que de lejos se ven
sanas y de cerca tienen las piernas
con elefantitis.
Es aquello que retorna de los
matorrales pero él confía que son
castillos que una chica hizo en el
aire, cuando las tulpas le dijeron
''Tienes muchos recovecos y ponte
alegre por que llega el trueno''.
Es una cosa que parece un remolino
desierto, es como una duna que se
toma con un café y se le pone sal
en vez de darle ese beso que piensa
que puede contratar, contra ataca
a un dinosaurio que se le quiso colar.
El amor verdadero es una mujer
del sur en una casa muy pobre y ella
se llama Flor pero nunca tuvo la llave
y abrió lo macabro que es más macabro
que lo peor.
Es ese que tiene las manos allagadas
pero que cree que son manchas de
mermelada, es una cosa que está
extraviada en algún rancho, en alguna
cantina, en alguna plaza.
Es como una bata de hospital
pero él piensa que puede brincar
es que se cayó por la ventana
y se pudo quebrar.
El amor verdadero sabe a pollo
de un refrigerio y siente que
es caviar, es algo que sabe
a spaghetti.
Y tiene en el pecho un triángulo
iluminatti.