Marcosalejandro271999
Marco Alessandro
Los comienzos no son sencillos más si no se prepara un mapa para orientarse en la narración pero esto no es un libro, solamente es un texto, un artículo poético si se quiere.
Ya llegan a su ocaso las canciones sin palabras, ya no sabes cuánto mi corazón se había inflamado en amor.
Tenía la esperanza del árbol que al ser cortado podría retoñar y echar sus renuevos, eso no existe más ahora.
He visto crecer nuestro amor como un rosal plantado en un ambiente fértil, alimentado por las abundantes aguas de la amistad intensa entre novios, el diálogo y la interacción total, todo ello se derramaba como fragante perfume entre nosotros. Nuestra vida era el despuntar de las flores después del invierno, cuando las lluvias cesan, el arrullo de los pájaros, las tórtolas en particular, era todo el cuadro o la alegoría que dibujaba el mundo de nuestro amor.
En gran manera te he amado, la simiente del deseo germinaba dulcemente unida al cariño y el compartir la existencia, no era una mera "querencia" sino verdadero amor.
No existen en cercanía auroras boreales pero tu sonrisa es la potencia solar en plenitud capaz de iluminar y nutrir una flor hasta su raíz, allí donde la raíz permanece en la oscuridad del suelo.
Tal es la pequeña alegoría que simboliza lo que tus ojos generan en mí, la sonrisa es inseparable de la mirada así como el espíritu lo es del cuerpo y por eso tu hermosura es tanto corpórea como interna, psíquica, racional e intelectual, además habita en ti todo un mundo de dulzura, gracia, fortaleza, deseos, sueños, todo ello subsumido en el corazón, en tu bello y noble corazón.
Desde tus ojos a tu corazón hay todo un largo camino, una vía mediata que conduce hacia la verdad de tu ser, la belleza de tu sensibilidad es el inicio hacia el develamiento de la verdad (aletheia) dentro de ti.
Al dormir el espíritu es víctima de la ilusión del sueño, si la magnitud intensiva de mi acercamiento a ti es parecida o análoga a la presencia real de tu persona, la consciencia plena en la vigilia o el despertar, la torna gris y resurge o aflora tu ausencia total.
A tu lado descansar torna bello el estado inconsciencia del sueño, al manifestarte mientras estás ausente te veo en la breve escena que sorprende por completo, cuando a punto estoy de besarte te desvaneces, tu voz y figura se disuelven, recupero la conciencia y la lucidez, el nuevo día comienza pero tú no estás. No veo tus ojos, no oigo tu canto, tu voz de soprano, solamente oigo reminiscencias de tu voz en las arias de ópera que me encantan pero el recuerdo de esa bella melodía aún subsiste en mi recuerdo. Es imposible olvidar tu tierna y característica voz.
A veces no quiero despertar jamás cuando te veo en mi soñar. No sé de qué sirve todo esto si estas palabras no te llegarán nunca. La escritura de este texto es digital ni siquiera llegaría a convertirse en una hoja amarillenta en los próximos años.
Más allá del lúgubre pasaje de arriba, pienso como en pleno otoño la frescura de tu lozanía subsiste, no solamente trasciende las estaciones además perdura en el tiempo, mientras recuerde y oiga la voz de tu cantar.
La miel de los días pasados va quedando en lo recóndito de la memoria, adiós bello pasado, todo queda atrás como un libro que acumula polvo hasta que la portada y hojas se desgastan por la humedad, los libros envejecen antes que nosotros y los recuerdos ¿mueren o se deterioran como nuestro cuerpo?
Ya llegan a su ocaso las canciones sin palabras, ya no sabes cuánto mi corazón se había inflamado en amor.
Tenía la esperanza del árbol que al ser cortado podría retoñar y echar sus renuevos, eso no existe más ahora.
He visto crecer nuestro amor como un rosal plantado en un ambiente fértil, alimentado por las abundantes aguas de la amistad intensa entre novios, el diálogo y la interacción total, todo ello se derramaba como fragante perfume entre nosotros. Nuestra vida era el despuntar de las flores después del invierno, cuando las lluvias cesan, el arrullo de los pájaros, las tórtolas en particular, era todo el cuadro o la alegoría que dibujaba el mundo de nuestro amor.
En gran manera te he amado, la simiente del deseo germinaba dulcemente unida al cariño y el compartir la existencia, no era una mera "querencia" sino verdadero amor.
No existen en cercanía auroras boreales pero tu sonrisa es la potencia solar en plenitud capaz de iluminar y nutrir una flor hasta su raíz, allí donde la raíz permanece en la oscuridad del suelo.
Tal es la pequeña alegoría que simboliza lo que tus ojos generan en mí, la sonrisa es inseparable de la mirada así como el espíritu lo es del cuerpo y por eso tu hermosura es tanto corpórea como interna, psíquica, racional e intelectual, además habita en ti todo un mundo de dulzura, gracia, fortaleza, deseos, sueños, todo ello subsumido en el corazón, en tu bello y noble corazón.
Desde tus ojos a tu corazón hay todo un largo camino, una vía mediata que conduce hacia la verdad de tu ser, la belleza de tu sensibilidad es el inicio hacia el develamiento de la verdad (aletheia) dentro de ti.
Al dormir el espíritu es víctima de la ilusión del sueño, si la magnitud intensiva de mi acercamiento a ti es parecida o análoga a la presencia real de tu persona, la consciencia plena en la vigilia o el despertar, la torna gris y resurge o aflora tu ausencia total.
A tu lado descansar torna bello el estado inconsciencia del sueño, al manifestarte mientras estás ausente te veo en la breve escena que sorprende por completo, cuando a punto estoy de besarte te desvaneces, tu voz y figura se disuelven, recupero la conciencia y la lucidez, el nuevo día comienza pero tú no estás. No veo tus ojos, no oigo tu canto, tu voz de soprano, solamente oigo reminiscencias de tu voz en las arias de ópera que me encantan pero el recuerdo de esa bella melodía aún subsiste en mi recuerdo. Es imposible olvidar tu tierna y característica voz.
A veces no quiero despertar jamás cuando te veo en mi soñar. No sé de qué sirve todo esto si estas palabras no te llegarán nunca. La escritura de este texto es digital ni siquiera llegaría a convertirse en una hoja amarillenta en los próximos años.
Más allá del lúgubre pasaje de arriba, pienso como en pleno otoño la frescura de tu lozanía subsiste, no solamente trasciende las estaciones además perdura en el tiempo, mientras recuerde y oiga la voz de tu cantar.
La miel de los días pasados va quedando en lo recóndito de la memoria, adiós bello pasado, todo queda atrás como un libro que acumula polvo hasta que la portada y hojas se desgastan por la humedad, los libros envejecen antes que nosotros y los recuerdos ¿mueren o se deterioran como nuestro cuerpo?