Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pudo nacer
del lapso
de la omisión
de un latido;
de una lágrima
gestada en la lucidez
del ajenjo;
de los reiterados pasos
que componen una costumbre.
Puntadas hilvanando
el patrón de su piel
dejaron expuesta
la senda que ascendía
al alma.
Cándidos pájaros
anidaron entre sus ramas
creando la imagen de un
espejismo…
fue mi desierto.
Yo acariciaba con ternura sus flores
para que no
rozasen el suelo
al caer
los silencios.
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