Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
el anciano de la casa de adobe
en cuanto te des vuelta, tremenda garrapata,
la comida estará servida en la mesa y
tu habitación en llamas.
Era de esperar, tantos créditos otorgados
para tan idiotas hematófagos
te han costado más que un ojo de tu cara.
el alma no renovó el contrato estimulante, y así fue,
como las marejadas de alguaciles refrescantes
dejaron de venir antes de las lluvias.
años después un anciano de un pueblo lejano me contaría sobre el secreto
de los alguaciles; ellos no venían por la lluvia,
ellos vivían para que nosotros nos alegremos.
el anciano sigue contando la misma historia
en el mismo pueblo
sentado sobre la misma silla de mimbre
bajo el sol de norte.
el ser humano prevalece a pesar de todo, y el anciano de la casa de adobe
inmutable.
en cuanto te des vuelta, tremenda garrapata,
la comida estará servida en la mesa y
tu habitación en llamas.
Era de esperar, tantos créditos otorgados
para tan idiotas hematófagos
te han costado más que un ojo de tu cara.
el alma no renovó el contrato estimulante, y así fue,
como las marejadas de alguaciles refrescantes
dejaron de venir antes de las lluvias.
años después un anciano de un pueblo lejano me contaría sobre el secreto
de los alguaciles; ellos no venían por la lluvia,
ellos vivían para que nosotros nos alegremos.
el anciano sigue contando la misma historia
en el mismo pueblo
sentado sobre la misma silla de mimbre
bajo el sol de norte.
el ser humano prevalece a pesar de todo, y el anciano de la casa de adobe
inmutable.