Agustín Sánchez
Poeta asiduo al portal
EL ANCIANO Y EL VIEJO ALMENDRO
Cuando aún el invierno se resiste
a olvidar sus rigores e inclemencia,
cuando el viento estremece todavía
tu desnudo ramaje, ya comienzas
a mostrar la blancura de unas flores
que a su tiempo serán dulces almendras.
¿Desde cuándo Natura en ti retorna
ese ciclo vital, esa proeza?
Porque sé que eres viejo, que aquí vives
muchos años atrás, y por tus venas,
con trabajo la sangre de tu savia
alimenta unas ramas casi secas.
Te comprendo, querido compañero
y hasta creo escuchar cómo es tu pena,
cuando a veces descanso mi fatiga
recordando otros tiempos, a tu vera.
Me hago cargo de cómo estás sufriendo
al notar que tus flores son apenas
unas pocas de aquellas que adornaban,
cuando antaño, de nieve tu silueta.
Porque yo también sufro del cansancio
la severa embestida, como muestra
mi cabello que, igual que con tus flores,
de blancura recubre mi cabeza.
Mas levanta tu ánimo que puedes
disfrutar de la vida que te queda.
Yo prometo que haré también lo mismo
ofreciendo mi esfuerzo en donde sea.
Mucho o poco, ¡qué importa, si en el aire
anticipa su olor la Primavera!
AGUSTÍN
Cuando aún el invierno se resiste
a olvidar sus rigores e inclemencia,
cuando el viento estremece todavía
tu desnudo ramaje, ya comienzas
a mostrar la blancura de unas flores
que a su tiempo serán dulces almendras.
¿Desde cuándo Natura en ti retorna
ese ciclo vital, esa proeza?
Porque sé que eres viejo, que aquí vives
muchos años atrás, y por tus venas,
con trabajo la sangre de tu savia
alimenta unas ramas casi secas.
Te comprendo, querido compañero
y hasta creo escuchar cómo es tu pena,
cuando a veces descanso mi fatiga
recordando otros tiempos, a tu vera.
Me hago cargo de cómo estás sufriendo
al notar que tus flores son apenas
unas pocas de aquellas que adornaban,
cuando antaño, de nieve tu silueta.
Porque yo también sufro del cansancio
la severa embestida, como muestra
mi cabello que, igual que con tus flores,
de blancura recubre mi cabeza.
Mas levanta tu ánimo que puedes
disfrutar de la vida que te queda.
Yo prometo que haré también lo mismo
ofreciendo mi esfuerzo en donde sea.
Mucho o poco, ¡qué importa, si en el aire
anticipa su olor la Primavera!
AGUSTÍN
::