Las hojas caen muertas y mustias: el otoño...
En el vetusto árbol solo retazos de verde pálido.
A sus pies alfombra de hojas tristes y descoloridas.
Se desnuda sin pudor ni vergüenzas,
pronto llegará el frío invierno.
Un invierno más,
que echarse a sus nudosas espaldas.
Y el viejo árbol viste coraza arañada,
cortisqueada, hendida por incontables golpes.
Atacado sin compasión innumerables veces,
por hordas de voraces e incansables insectos.
Sus ancianas ramas han sostenido,
con indecible e inconfesable amor,
nidos de tiernos y menudos pajarillos,
cobijándolos y amándolos.
Sus hojas han sido el sustento:
de gusanos coloridos,
de chicharras dicharacheras,
y escandalosas.
Sobre sus ramas han cantado,
coros celestiales de duendes emplumados.
Pero los días pasan cual tropa disciplinada,
y el viejo árbol envejece....
Sabio pero anciano....
Ahora lo sabe, sabiduría y vejez.....
En el vetusto árbol solo retazos de verde pálido.
A sus pies alfombra de hojas tristes y descoloridas.
Se desnuda sin pudor ni vergüenzas,
pronto llegará el frío invierno.
Un invierno más,
que echarse a sus nudosas espaldas.
Y el viejo árbol viste coraza arañada,
cortisqueada, hendida por incontables golpes.
Atacado sin compasión innumerables veces,
por hordas de voraces e incansables insectos.
Sus ancianas ramas han sostenido,
con indecible e inconfesable amor,
nidos de tiernos y menudos pajarillos,
cobijándolos y amándolos.
Sus hojas han sido el sustento:
de gusanos coloridos,
de chicharras dicharacheras,
y escandalosas.
Sobre sus ramas han cantado,
coros celestiales de duendes emplumados.
Pero los días pasan cual tropa disciplinada,
y el viejo árbol envejece....
Sabio pero anciano....
Ahora lo sabe, sabiduría y vejez.....