Elisalle
Poetisa
El ÁNGEL DE LA PELUQUERÍA.
En este lugar tan grato en donde uno se entera de todo, se comenta, se habla de remedios medicinales naturales, de los secretitos más íntimos y un de un cuantay, debo ir a lavarme el pelo para que lo ordenen porque llegué tarde a la repartición de cabellos dóciles. Ya son mis amigos, me conocen las mañas, que un día quiero cabello rubio, negro, largo, corto, bien alisado, hay de todo.
Hace pocos días llegó una pareja muy peculiar: la señora era muy anciana, muy dama, bonita aún porque la mujer que es bonita lo es hasta siendo muy mayor. La acompañaba gentilmente un señor pero no cualquier señor, no, un Adonis, ni eso, era una aparición masculina de cabello largo liso y moreno, tomado con rapidez, eso lo sabemos solo las mujeres.
A nadie nos miró y todas lo miramos, menos la dueña que guardó compostura como es ella y como corresponde. Dijo que la dejaran bien bonita y le preguntaron si deseaba algo especial y él, él, atentamente se dirigió a su acompañante y sonrió con ternura al preguntar algo que no escuché pero intuí, Dios, pero qué sonrisa, la vi a través de los espejos. Yo en mi vida coincidí con nadie así. Llenaba espacio con su presencia y su complacencia hacia la dama. Nunca vi tanto amor, dedicación, devoción de un hombre de unos 50 hacia una señora de más de 90, calculé. Alguien dijo que la llamó abuela y todas nos pasmamos, ERA SU NIETO, por un momento quise ser su abuela para que me mirara así.
La dejó en el Salón y desde afuera, otra vez esa malvada sonrisa para uno, dedicaba a su abuela que se entregaba confiada en las manos de la peluquera. No vi el final pero lo averigüé, quedó en volver, le gustó el trabajo pero hay algo que me deja pensando por días: Un hombre así que dedica parte de su tiempo a la abuela y que no parece interesado, mentiroso ni aparentador, solo tiene que ser un ángel de los escasos que hay en este mundo.
Me alegré de haber tenido la suerte de conocer a uno
Los ancianos están tan solos de familia a veces y no debería suceder nunca. Las arrugas son desvelos que han surcado caminos para cuidar a los suyos.
Saco cuentas, la permanente de la señora durará mínimo tres meses, en volver yo antes, mi pelo, ya saben
Pero mejor lo averiguo y espero que me avisen. Lejos de algún otro interés, es valioso conocer gentes así Mirarlas de lejos y aprender de ellas Digo.
En este lugar tan grato en donde uno se entera de todo, se comenta, se habla de remedios medicinales naturales, de los secretitos más íntimos y un de un cuantay, debo ir a lavarme el pelo para que lo ordenen porque llegué tarde a la repartición de cabellos dóciles. Ya son mis amigos, me conocen las mañas, que un día quiero cabello rubio, negro, largo, corto, bien alisado, hay de todo.
Hace pocos días llegó una pareja muy peculiar: la señora era muy anciana, muy dama, bonita aún porque la mujer que es bonita lo es hasta siendo muy mayor. La acompañaba gentilmente un señor pero no cualquier señor, no, un Adonis, ni eso, era una aparición masculina de cabello largo liso y moreno, tomado con rapidez, eso lo sabemos solo las mujeres.
A nadie nos miró y todas lo miramos, menos la dueña que guardó compostura como es ella y como corresponde. Dijo que la dejaran bien bonita y le preguntaron si deseaba algo especial y él, él, atentamente se dirigió a su acompañante y sonrió con ternura al preguntar algo que no escuché pero intuí, Dios, pero qué sonrisa, la vi a través de los espejos. Yo en mi vida coincidí con nadie así. Llenaba espacio con su presencia y su complacencia hacia la dama. Nunca vi tanto amor, dedicación, devoción de un hombre de unos 50 hacia una señora de más de 90, calculé. Alguien dijo que la llamó abuela y todas nos pasmamos, ERA SU NIETO, por un momento quise ser su abuela para que me mirara así.
La dejó en el Salón y desde afuera, otra vez esa malvada sonrisa para uno, dedicaba a su abuela que se entregaba confiada en las manos de la peluquera. No vi el final pero lo averigüé, quedó en volver, le gustó el trabajo pero hay algo que me deja pensando por días: Un hombre así que dedica parte de su tiempo a la abuela y que no parece interesado, mentiroso ni aparentador, solo tiene que ser un ángel de los escasos que hay en este mundo.
Me alegré de haber tenido la suerte de conocer a uno
Los ancianos están tan solos de familia a veces y no debería suceder nunca. Las arrugas son desvelos que han surcado caminos para cuidar a los suyos.
Saco cuentas, la permanente de la señora durará mínimo tres meses, en volver yo antes, mi pelo, ya saben
Pero mejor lo averiguo y espero que me avisen. Lejos de algún otro interés, es valioso conocer gentes así Mirarlas de lejos y aprender de ellas Digo.
Margarita
20/10/2013
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