danie
solo un pensamiento...
Un ángel se arrodilla en el pecado
de la tela cernida del creyente,
indultando a la culpa contundente
con su casto linaje flagelado.
El vil da confesión ante el prelado,
pensando que así salva a su propio ente,
sin saber de un oscuro fin vigente:
¡Las garras afiladas del taimado!
El ángel se derrumbo en la censura
de la faena emisaria del pagano
turbando aquel vigor con su fractura,
velando por el fausto ser humano,
sobre el tul que zozobra con negrura,
al malgastar la fe de ser cristiano.
Última edición: