Nýcolas
Poeta asiduo al portal
Sellado por circular tinta,
De oro o de oxidado bronce,
Desde ayer hasta mañana:
Con la vida ella nos pinta
Una jaula en la sonrisa,
En el anular de nuestra vida;
Entre dos vacíos y una nada
Nada el halcón sin prisa.
¡Ay, cruel adorno existencial,
Ó misericordioso regalo
De Santo Dios Padre,
Sea lo que sea... será fatal!
Mirad, alígero caminante,
Sobre el verde del sendero,
Iluminado el Sol por vuestro
Anillo: Destino flameante;
Que tras el horizonte,
Rubescente, ocúltase
El viperino vals nupcial
En la música del monte:
Sellados por circular tinta,
De oro o de oxidado bronce,
Somos los impíos soldados
Divididos por la tedia riña,
¡Luchadores del inframundo!
¡Sois del ejército de Cartago
Y alzaos todos juntos que
Mañana tomaréis el Mundo!
De oro o de oxidado bronce,
Desde ayer hasta mañana:
Con la vida ella nos pinta
Una jaula en la sonrisa,
En el anular de nuestra vida;
Entre dos vacíos y una nada
Nada el halcón sin prisa.
¡Ay, cruel adorno existencial,
Ó misericordioso regalo
De Santo Dios Padre,
Sea lo que sea... será fatal!
Mirad, alígero caminante,
Sobre el verde del sendero,
Iluminado el Sol por vuestro
Anillo: Destino flameante;
Que tras el horizonte,
Rubescente, ocúltase
El viperino vals nupcial
En la música del monte:
Sellados por circular tinta,
De oro o de oxidado bronce,
Somos los impíos soldados
Divididos por la tedia riña,
¡Luchadores del inframundo!
¡Sois del ejército de Cartago
Y alzaos todos juntos que
Mañana tomaréis el Mundo!