sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El apocalipsis de los sentimientos
de los sueños que terminan en el alma de los ángeles decapitados
en el funeral de las lágrimas curvadas
de los sueños rotos
del mundo que arde en los labios de una luz
que se reencarna entre las letras
que enganchan al tiempo
y lo fusilan entre ojos que tiemblan
y allí hay flores que arden
y lo emocional se convierte entre tormentas de lunas y de soles
y que se queman entre los paraísos infernales
y que se enganchan en la luz de las tinieblas
que se suceden en los terremotos de las campanadas de elfos
que atacan a los corazones
y se buscan entre el beso desaparecido
que se atribuye en el momento de la curva
de las almas de la luz
que derrotan a la música
que se sumergen en olas petrificadas de los océanos y arremeten
en los pulmones del mar
y se acrecientan en el silencio de los besos
los sentimientos desaparecen
y aparecen los mundos
que cabalgan en sangre
y los amuletos de las llaves del destino
se agarran a lo sumergible
y explota el universo
y tiembla la llama
del énfasis
que le caracteriza la luz de la oscuridad
oscuridad llena de sangre
y cuerpos que se caen a los suelos
y el cielo rompiéndose como un cristal
y los besos robados y perdidos
y los horizontes desviados
¿y dónde estarán los poetas?
se convertirán en profetas
que anunciaran un cambio de ciclo
ya no amaran
pero tendrán secuelas
y ahí habrá una luz
con la que guardar sus recuerdos
en un baúl emocional
pero si es el fin de los sentimientos
habrá que renacer en ciclos espirituales
para salvar su sentir
el amor
y todo lo que el ser humano habrá destruido
y solo el humano tendrá la última palabra
para evolucionar o extinguirse definitivamente.