Ziler
Poeta recién llegado
Golpes en mi ventana, y la inmaculada lluvia me vuelve a tirar en un abismo con ceniza. Ayer fusilaron a mi corazón, esparciendo un dolor que agosta mi alma a un desesperado apremio de escribir. Ya no me importan honorarios y los placeres que esto conlleva; prefiero extinguir tu huella de mi ruinosa retina.
¡Qué infortunio tan satírico se dibuja en mi suerte!, que mientras me estaba yendo me obligó a ser testigo de cómo se desvanecía tu soledad en la noche. Espero que mi lápiz no me juegue una perfidia y comience a ver mi desgracia de manera deliciosa.
Después de la felonía de este bastardo que no tiene entrañas sino grafito, ya no me verás en los desvelos de jornadas que nos presentaron y que hoy nos desean el olvido.
¡Qué infortunio tan satírico se dibuja en mi suerte!, que mientras me estaba yendo me obligó a ser testigo de cómo se desvanecía tu soledad en la noche. Espero que mi lápiz no me juegue una perfidia y comience a ver mi desgracia de manera deliciosa.
Después de la felonía de este bastardo que no tiene entrañas sino grafito, ya no me verás en los desvelos de jornadas que nos presentaron y que hoy nos desean el olvido.