Maygemay
Poeta que considera el portal su segunda casa
La nieve tapizaba la pradera,
se helaba el fresno seco con un ruego:
“Si me anima la lluvia con su riego
tal vez renazca con la primavera.”
Las estrellas temblaron en su estera:
“Este árbol tiene tal desasosiego
que ni al rayo, a sus sierpes o a su fuego
le teme en esa súplica postrera.”
Filtraron con un guiño inteligente
su brillo en el cedazo de la luna,
animando de vida aquel paisaje,
y despertó la savia que impaciente
bajo el mágico auspicio de su runa
pintó flores de luz en el ramaje.
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