GRACIELA PAOLI
Poeta adicto al portal
EL ARCO QUE EVA ME LEGÓ
Mira como me dejas
-me dijiste-
¡todo temblor y beso!
¡Toda temblor y beso!
fui
a la tibieza de tus labios.
Sé que mordí tu nombre en el silencio
cuando tensé el arco
que Eva me legó
en los albores del paraíso.
Y te arranqué un gemido ancestral
en el oleaje del amor
y la pasión desenfrenada.
Cresta arriba
ingresé a las puertas del Olimpo
para morar entre los dioses
cresta abajo
dejé escurrir el Nilo entre mis muslos
y fluí en el placer hasta el borde del oasis.
Fuego sagrado
en el clímax
agua mansa
en el rélax.
Mira como me dejas
-te dije-
cuando el último temblor deshabitaba mi cuerpo
y plena y laxa
después del amor
volví a mi unísimo aliento.
GRACIELA PAOLI
Mira como me dejas
-me dijiste-
¡todo temblor y beso!
¡Toda temblor y beso!
fui
a la tibieza de tus labios.
Sé que mordí tu nombre en el silencio
cuando tensé el arco
que Eva me legó
en los albores del paraíso.
Y te arranqué un gemido ancestral
en el oleaje del amor
y la pasión desenfrenada.
Cresta arriba
ingresé a las puertas del Olimpo
para morar entre los dioses
cresta abajo
dejé escurrir el Nilo entre mis muslos
y fluí en el placer hasta el borde del oasis.
Fuego sagrado
en el clímax
agua mansa
en el rélax.
Mira como me dejas
-te dije-
cuando el último temblor deshabitaba mi cuerpo
y plena y laxa
después del amor
volví a mi unísimo aliento.
GRACIELA PAOLI
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