Es cálido el roce
de tu aliento en mi cuello,
tu cuerpo, mis dedos.
El deseo se llena de latidos,
de anhelos contenidos
un vendaval de los sentidos,
miradas seductoras
que provocan el encuentro de las bocas.
de tu aliento en mi cuello,
tu cuerpo, mis dedos.
El deseo se llena de latidos,
de anhelos contenidos
un vendaval de los sentidos,
miradas seductoras
que provocan el encuentro de las bocas.
Hay un destello de luz
donde se asoman los besos,
sábanas, susurros, nosotros.
Entre el sol y la pradera
que circundan las caricias,
hay un cielo azul de primavera
y ese aroma inconfundible de tu piel.
Ana Mercedes Villalobos
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