AnonimamenteYo
Poeta adicto al portal
El arroyo, de vientre cristalino,
se desliza con calma
entre prados dormidos.
Se dobla entre las piedras,
muerde la tierra,
no quiere correr,
no quiere llegar a su destino.
Pero cede y se deja llevar.
Añora ser pájaro,
ser rama de olivo,
detenerse a reposar,
mirar desde arriba su propio camino,
<¡Ah, si yo pudiera volar!>
Pero cede y se deja llevar.
En su cauce de siglos
no tiene raíces,
arrastra el peso de todos los ríos,
no sabe soñar,
en su lecho está escrito
que el agua no aprende a regresar.
El arroyo mira el horizonte
y se siente pequeño en la inmensidad,
pero cede y se deja llevar.
Gota a gota será testigo
que lleva dentro el latido del mar.
se desliza con calma
entre prados dormidos.
Se dobla entre las piedras,
muerde la tierra,
no quiere correr,
no quiere llegar a su destino.
Pero cede y se deja llevar.
Añora ser pájaro,
ser rama de olivo,
detenerse a reposar,
mirar desde arriba su propio camino,
<¡Ah, si yo pudiera volar!>
Pero cede y se deja llevar.
En su cauce de siglos
no tiene raíces,
arrastra el peso de todos los ríos,
no sabe soñar,
en su lecho está escrito
que el agua no aprende a regresar.
El arroyo mira el horizonte
y se siente pequeño en la inmensidad,
pero cede y se deja llevar.
Gota a gota será testigo
que lleva dentro el latido del mar.
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