esthergranados
Poeta adicto al portal
Inspirado en un señor que se siente amenazado cuando entra en un ascensor con una mujer.
Yo soy mujer, y como tal, soy mala...¿que voy a hacer? es mi condición.Así que ideé un plan perfecto para desprestigiar, desacreditar y hundir en la miseria a cualquier pobre hombre que tuviera la desgracia de cruzarse en mi camino.En realidad, no tenía motivos para hacer algo así, lo haría solo por el placer innato en mí, de hacer el mal. Total, solo sería echarle un poco de teatro, mentir a la policía y denunciar...¡Qué divertido! ¡Putear por putear, que se dice!
Así que cuando entró en el ascensor lo tuve claro...¡Ya tenía mi victima! Un señor con aspecto de ricachón, madurito, con pinta de viejo verde...¡Ésta era la mía! Me desabroché la blusa, dejé entrever mis pechos, alboroté mi pelo, y cuando iba a bajarme la cremallera de la falda, ¡zas! Saltó sobre mí, manoseó mi cuerpo con dedos temblorosos, me jadeó al oído palabras malsonantes y soeces, con voz entrecortada, me llamó "puta" repetidamente...Cuando, en medio del forcejeo, intentó bajarse los pantalones, el ascensor paró, se abrió la puerta y ese insigne señor de moral estricta y comportamiento intachable, gritó ante la mirada perpleja de las personas que esperaban en el rellano: "¡Sinvergüenza, desgraciada, te voy a denunciar por echarte sobre mí para meterme en líos, yo no he hecho nada, llamen a la policía, esto es un atropello...no saben quien soy yo! En fin, que yo, esa pérfida mujer que va por la vida complicando la existencia de los pobres infelices que me encuentro (sobre todo si es en un ascensor, es mi especialidad) acabé siendo agredida, vapuleada, manoseada, casi violada y, encima, ¡denunciada!
MORALEJA: A las pérfidas que cogéis el ascensor con la sola idea de acusar falsamente a un hombre de intento de violación, ¡no lo hagáis! no vaya a ser que éste os meta mano descaradamente, os insulte, os agreda, y si hay tiempo, os viole...Así que, si queréis evitar esto, seguid mi consejo:¡subid andando las escaleras!
Yo soy mujer, y como tal, soy mala...¿que voy a hacer? es mi condición.Así que ideé un plan perfecto para desprestigiar, desacreditar y hundir en la miseria a cualquier pobre hombre que tuviera la desgracia de cruzarse en mi camino.En realidad, no tenía motivos para hacer algo así, lo haría solo por el placer innato en mí, de hacer el mal. Total, solo sería echarle un poco de teatro, mentir a la policía y denunciar...¡Qué divertido! ¡Putear por putear, que se dice!
Así que cuando entró en el ascensor lo tuve claro...¡Ya tenía mi victima! Un señor con aspecto de ricachón, madurito, con pinta de viejo verde...¡Ésta era la mía! Me desabroché la blusa, dejé entrever mis pechos, alboroté mi pelo, y cuando iba a bajarme la cremallera de la falda, ¡zas! Saltó sobre mí, manoseó mi cuerpo con dedos temblorosos, me jadeó al oído palabras malsonantes y soeces, con voz entrecortada, me llamó "puta" repetidamente...Cuando, en medio del forcejeo, intentó bajarse los pantalones, el ascensor paró, se abrió la puerta y ese insigne señor de moral estricta y comportamiento intachable, gritó ante la mirada perpleja de las personas que esperaban en el rellano: "¡Sinvergüenza, desgraciada, te voy a denunciar por echarte sobre mí para meterme en líos, yo no he hecho nada, llamen a la policía, esto es un atropello...no saben quien soy yo! En fin, que yo, esa pérfida mujer que va por la vida complicando la existencia de los pobres infelices que me encuentro (sobre todo si es en un ascensor, es mi especialidad) acabé siendo agredida, vapuleada, manoseada, casi violada y, encima, ¡denunciada!
MORALEJA: A las pérfidas que cogéis el ascensor con la sola idea de acusar falsamente a un hombre de intento de violación, ¡no lo hagáis! no vaya a ser que éste os meta mano descaradamente, os insulte, os agreda, y si hay tiempo, os viole...Así que, si queréis evitar esto, seguid mi consejo:¡subid andando las escaleras!