Gustavo Pertierra
Poeta asiduo al portal
A la memoria de mi querido abuelito
que vino a Argentina a los 20 años,
escapando en el techo de un colectivo
y luego de polizón en un barco,
solito el pobre y sin nada.
Llegó con casi nada el asturiano
huyendo de su tierra consumida
en guerra con el moro regicida
trayendo mil recuerdos en la mano
Distantes ya sus padres y su hermano
América le dio la bienvenida,
llorando por las noches su querida
España y su pasado de hortelano.
Durmiendo en mostradores de almacenes
pasaron tantas noches juveniles,
crisoles de futuros parabienes.
Sus fuerzas y virtudes varoniles
alumbran y me sirven de sostenes,
en los días aciagos y febriles.
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