La pizarra del viento pronto ciñe
con olas tanto blancas como grises
y el sol, que luego baña sus matices,
de azul, dorado y sepia todo tiñe.
Es instante que tu iris escudriñe
grandes sedas bordadas y felices
y alguna buena idea que deslices
con la que cada inspiracion se aliñe.
Es la pausa del alma que se encumbra,
quizás el reencuentro con amores.
Es también tu momento de penumbra.
Es el atardecer de tus colores
aquél que más destella, más deslumbra
y gana en las alturas los honores.
No me reten por las asonancias...po fa vó.