Évano
Libre, sin dioses.
Es un niño vagabundo que rebusca
en nuestra trastienda del ahora
y lo descoloca todo,
trastocando
el posible futuro que hemos trazado.
A veces tenemos que entrar
e intentar reorganizarlo otra vez,
regañarle y desatarle el hatillo
y jugar un poco con él;
arreglarle los harapos que le cuelgan,
secarle lágrimas y mocos
y volverlo a peinar
intentando no llorar.
en nuestra trastienda del ahora
y lo descoloca todo,
trastocando
el posible futuro que hemos trazado.
A veces tenemos que entrar
e intentar reorganizarlo otra vez,
regañarle y desatarle el hatillo
y jugar un poco con él;
arreglarle los harapos que le cuelgan,
secarle lágrimas y mocos
y volverlo a peinar
intentando no llorar.
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