marquelo
Negrito villero
En vano intentaste beber del azul que dejó la lluvia en las botellas,
tu salto efímero no se colgó
de las respuestas
como cuando el corazón crepita en las arenas
sin que ninguna mano llore al
verla,
allá quedaron las casas sin cabellos de mujer en los tejados,
sin un aroma
que llame a sus puertas
sin dejarse auscultar después de los portazos.
en los rezos agotados por el retorno oportuno de las flechas y las cartas.
De nada amigo mío,
nada quedó en tu armadura de nube
en los circunloquios que rodearon al fuego o a la transparencia desértica de tu oasis de alcohol.
Desnudos como un sol sin amarillo
el hombre se sufre,
se posa en la garganta del gallo
en las hebras de las hienas que llenan las lunas.
Demasiado lejos quedaron los peces que sudaron su color en las branquias,
en las cortezas que cicatrizaron nuestros nombres
y cayeron
en el delito infeccioso del humo, del polvo
imitando los cortejos de la espuma
con su aliento de mensaje en las rocas
no hemos parido ;
aún no hemos llegado sin el dolor atado al cinto
aún no,
aún infinito,
el azul no es una sombra en nuestros pies...
tu salto efímero no se colgó
de las respuestas
como cuando el corazón crepita en las arenas
sin que ninguna mano llore al
verla,
allá quedaron las casas sin cabellos de mujer en los tejados,
sin un aroma
que llame a sus puertas
sin dejarse auscultar después de los portazos.
Nada
quedó en las cabezas más afamadas del olvidoen los rezos agotados por el retorno oportuno de las flechas y las cartas.
De nada amigo mío,
nada quedó en tu armadura de nube
en los circunloquios que rodearon al fuego o a la transparencia desértica de tu oasis de alcohol.
Desnudos como un sol sin amarillo
el hombre se sufre,
se posa en la garganta del gallo
en las hebras de las hienas que llenan las lunas.
Demasiado lejos quedaron los peces que sudaron su color en las branquias,
en las cortezas que cicatrizaron nuestros nombres
y cayeron
en el delito infeccioso del humo, del polvo
imitando los cortejos de la espuma
con su aliento de mensaje en las rocas
no hemos parido ;
aún no hemos llegado sin el dolor atado al cinto
aún no,
aún infinito,
el azul no es una sombra en nuestros pies...
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