Negaraliss9.
Poeta recién llegado
Un abismo de putrefacción y perdición me hallaba
visitando aquella noche de soledad
intermitente, pequeños rostros con muecas de dolor
interminable me daban la bienvenida a lo más bajo de
los planos cósmicos.
Ningún signo de vida se posaba en mi camino, solo guiada
por los aromas de la corrupción del alma, me abrí paso
hacia el pozo de negrura absoluta, apático y
mórbido, aquél Irkalla me envolvía en su manto de
muerte eterna, consolidado por las ánimas condenadas.
Allí no se encontraban mares de lava, o almas hirviendo
en agonía debido a los ataques de seres cornudos con
tridentes, sino un océano de oscuridad pura, promovido
por los maestros titiriteros de la corrupción humana,
"Odium Humani Generis" resonaba en ese averno.
A través de los corredores de la desesperanza y el
arrepentimiento, adentrándome por las grietas del
profundo abismo, pude denotar aquellas figuras sin
esencia que decoraban cada corroída cueva, tapada por
las sombras de la derrota ante la luz.
Hirientes figuras de humo negro, carentes de cualquier
esencia de luz, arrastrándose por toda su eternidad
de condena sin esperanza; motivo de existencia, o paz,
acariciando el perdón, pero no el de un dios o
deidad, sino el de su propia indulgencia.
No había solución alguna ante esa opacidad, ninguna
estrella podría iluminar jamás el bajo averno del
cosmos, no existía duda, aquel si era el inframundo mas
allá de cuentos religiososamente ignorantes y carentes
de certeza, que la muerte nos bendiga.
visitando aquella noche de soledad
intermitente, pequeños rostros con muecas de dolor
interminable me daban la bienvenida a lo más bajo de
los planos cósmicos.
Ningún signo de vida se posaba en mi camino, solo guiada
por los aromas de la corrupción del alma, me abrí paso
hacia el pozo de negrura absoluta, apático y
mórbido, aquél Irkalla me envolvía en su manto de
muerte eterna, consolidado por las ánimas condenadas.
Allí no se encontraban mares de lava, o almas hirviendo
en agonía debido a los ataques de seres cornudos con
tridentes, sino un océano de oscuridad pura, promovido
por los maestros titiriteros de la corrupción humana,
"Odium Humani Generis" resonaba en ese averno.
A través de los corredores de la desesperanza y el
arrepentimiento, adentrándome por las grietas del
profundo abismo, pude denotar aquellas figuras sin
esencia que decoraban cada corroída cueva, tapada por
las sombras de la derrota ante la luz.
Hirientes figuras de humo negro, carentes de cualquier
esencia de luz, arrastrándose por toda su eternidad
de condena sin esperanza; motivo de existencia, o paz,
acariciando el perdón, pero no el de un dios o
deidad, sino el de su propia indulgencia.
No había solución alguna ante esa opacidad, ninguna
estrella podría iluminar jamás el bajo averno del
cosmos, no existía duda, aquel si era el inframundo mas
allá de cuentos religiososamente ignorantes y carentes
de certeza, que la muerte nos bendiga.
Por:Negaraliss.
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