Imagen 8.- EL BARCO FANTASMA
Si bien cada hombre mata aquello que ama
algunos lo hacen con mirada amarga
algunos con palabra lisonjera.
¡El cobarde lo hace con un beso,
el valiente con una espada!
Oscar Wilde. (La balada de la cárcel de Reading)
Nacido de la niebla
entre la nada
sin apenas distinguir el mar del aire
el barco parece surcar un vaho caliginoso.
Alojado yo en la sentina
entre las ratas
compactas en su gris anatomía
viajo anónimo de alma
huidizo como nube
vapor o sueño.
Ignorante de mi puerto de partida
polizón subrepticio
un parvo equipaje de lágrimas
y anhelos me acompaña.
Fue en cálida noche
era su carne tibia y olorosa
como flor de durazno
la mar estaba calmada
y la luna propicia a los amantes.
Ella frente a mí y yo frente a ella
Ella -su cuerpo- bajo el mío
el mío -mi cuerpo- sobre el de ella
nuestros alientos fundidos
nuestros miradas perdidas
nuestros pensamientos huídos
la niebla arropaba el mar
y el deseo insatisfecho.
Ella, desde sus ojos insondablemente abiertos,
como negros desiertos irisados
brotaban los más recónditos misterios de la noche.
Ella, desde su boca asombrada
cuyos labios podrían ser abandonadas nubes del ocaso
me ofrecía todo el néctar sublime del paraíso.
Fueron horas de poesía sin palabras
fueron hogueras ardientes
que brotaban de las manos
iluminando las sombras de aquel altar escondido
Fue el resumen de un encuentro
que condensó nuestras vidas
vidas de extraños, de anónimos
que se cruzaron tras unos vasos de alcohol
Se me deshizo en hilvanes
tras loca noche de amor
el mapa de las caricias
que tracé sobre su cuerpo
se disolvió en la locura
de un sangriento despertar.
Y ahora debo seguir
disuelto entre nuevas brumas
brumas de alcohol en mi mente
bruma del mar que me oculta
Y ahora debo continuar
sabiendo que vive en mi
otro poeta del crimen
de la cruel melancolía
que asesina cuanto ama
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