Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Despierta! Una voz le grita con eco de conciencia desde el borde de su latir desmayado. Abre los ojos y mastica la densa oscuridad que le rodea… No puede apenas moverse. ¿Dónde está? No recuerda…¡Recuerda! ¡Quisiera hacerlo! Desanda las callejas del tiempo pero no puede ver más allá del imponente muro y aunque salta, no consigue ver al otro lado. ¡Coge una escalera! Y en el desván de los sueños encuentra una con escalones de nubes. Quince… ocho… uno, ¡al fin!… y como en una oleada, llegan nítidos los minutos vividos, salmuera en la garganta que abrasa la lengua que ya no habla. Discutieron como siempre. Él cruzó el aire y su rostro, y ella encharcó las baldosas con roja herrumbre. Entonces los dedos tocan encaje y entre las uñas siente las bolitas de tacto nacarado del traje de novia que hiberna en el baúl del trastero. Huele a tierra…
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