Eduardo Morguenstern
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL BESO DE LA MUERTE
(No temas ese beso final que te eleva al Paraíso de Luz y Armonías...Ese beso que vendrá, te lo aseguro, espéralo con las galas que el amante espera a la querida. El autor)
Tu beso es un elixir de olvido,
te acepto, ya no clamo por mi suerte,
tu beso me adormece, crece un frío
que recorre con placer el cuerpo mío,
me entrego a ti, tómame ya, ¡llévame Muerte!
Abrázame, ya estoy casi dormido,
en silencio, que nadie se despierte,
quiero al poseerte estar contigo
como un amante ávido y furtivo,
dáme ese fétido beso, dulce Muerte...
Y cuando al amanecer del día frío
mi cuerpo pálido y duro encuentren
una sonrisa habrá en mi labio endurecido,
una expresión de paz habrá en el rostro mío
y yo estaré en Luna de Miel contigo, Muerte...
Eduardo A. Morguenstern
(No temas ese beso final que te eleva al Paraíso de Luz y Armonías...Ese beso que vendrá, te lo aseguro, espéralo con las galas que el amante espera a la querida. El autor)
Tu beso es un elixir de olvido,
te acepto, ya no clamo por mi suerte,
tu beso me adormece, crece un frío
que recorre con placer el cuerpo mío,
me entrego a ti, tómame ya, ¡llévame Muerte!
Abrázame, ya estoy casi dormido,
en silencio, que nadie se despierte,
quiero al poseerte estar contigo
como un amante ávido y furtivo,
dáme ese fétido beso, dulce Muerte...
Y cuando al amanecer del día frío
mi cuerpo pálido y duro encuentren
una sonrisa habrá en mi labio endurecido,
una expresión de paz habrá en el rostro mío
y yo estaré en Luna de Miel contigo, Muerte...
Eduardo A. Morguenstern