Arturo Ciorán
Poeta recién llegado
Conozco esa mirada;
la vi varias veces.
Es una mirada penetrante,
espetada en mis pupilas.
Sus luceros se tornan brillosos
y los míos se sienten invadidos,
envueltos en un cosquilleo,
y me dan ganas de entornarlos.
Es como si me besaran con los ojos.
En ellos se divisa un futuro,
un deseo a cumplir,
o una mera fantasía.
Veo sus ganas de mirarme desde abajo,
con sus semblantes enfrentados en mi pecho,
la vista oscilante entre mis labios
y mis ojos.
Noté esa mirada en muchas:
en el colegio,
en la universidad,
en el trabajo,
en conocidas,
en desconocidas,
en reuniones,
en fiestas,
en amigas,
en la novia de un amigo,
en la esposa de otro.
Y seguro que tu mujer también lo hizo, y no con vos,
o tu pareja,
o tu hermana,
o tu hija,
o tu próxima cita,
o la amiga que te gusta.
Es un acto subrepticio,
fugaz,
imperceptible
pero vívido,
real,
intangible y tangible,
irreprochable.
Nada podés hacer;
es un hecho consumado,
secreto,
y yo he sido partícipe,
he sido objeto de deseo.
la vi varias veces.
Es una mirada penetrante,
espetada en mis pupilas.
Sus luceros se tornan brillosos
y los míos se sienten invadidos,
envueltos en un cosquilleo,
y me dan ganas de entornarlos.
Es como si me besaran con los ojos.
En ellos se divisa un futuro,
un deseo a cumplir,
o una mera fantasía.
Veo sus ganas de mirarme desde abajo,
con sus semblantes enfrentados en mi pecho,
la vista oscilante entre mis labios
y mis ojos.
Noté esa mirada en muchas:
en el colegio,
en la universidad,
en el trabajo,
en conocidas,
en desconocidas,
en reuniones,
en fiestas,
en amigas,
en la novia de un amigo,
en la esposa de otro.
Y seguro que tu mujer también lo hizo, y no con vos,
o tu pareja,
o tu hermana,
o tu hija,
o tu próxima cita,
o la amiga que te gusta.
Es un acto subrepticio,
fugaz,
imperceptible
pero vívido,
real,
intangible y tangible,
irreprochable.
Nada podés hacer;
es un hecho consumado,
secreto,
y yo he sido partícipe,
he sido objeto de deseo.
Última edición: