Malphast
Poeta recién llegado
Agarrarse a aquello que nos hace felices es algo propiamente humano, pero no es necesariamente lo mejor en todas las ocasiones, aferrarse a una mentira que apenas se sostiene lógicamente, creer en alguien cuando nadie ya lo hace, desear con todas las fuerzas que las mentiras sean verdad y las verdades mentira... ¿Locura? quizás, ya que es un sinónimo de amor en la mayoría de las ocasiones.
Existen muchos tipos de amor: eterno, a primera vista, fugaz, por el calor, pasional... pero el más raro y exótico es el amor racional, en le que no deciden los sentimientos e impulsos, sino la razón. Quizás fuéramos mucho más felices si solo tuviéramos este amor, pero sería tan aburrido... además no puede competir con el amor irracional en ningún momento, por lo que es algo inútil.
ella era todo lo contrario a mi, o más bien demasiado parecida a mi persona, decidida, incorregible, siempre en busca de aventuras; yo necesitaba una mujer fija, firme, que siempre mostrara una sonrisa, no una muchacha con el pelo revuelto, la mirada chispeante y un misterioso beso escondido en la comisura de sus labios siempre provocativos. por más que me aseguré a mi mismo que ella no era lo que necesitaba todo mi cuerpo tiraba hacia ella.
mientras más la conocía más difícil me resultaba entenderla, tan pronto estaba en un estado de euforia como estaba seria y distante, cuando le convenía parecía ingenua y un poco tonta como demostraba grandes conocimientos sobre grandes conocimientos sobre amplios y complicados temas. Las constantes emociones que se reflejaban en su rostro siempre cambiante me hacían querer estudiarla, su repentino rubor al verme me causaba gran regocijo.
- ¿Y qué pasó padre? mamá siempre afirma que en realidad no pensaba casarse contigo- su hijo de diecisiete años lo miro expectante, era la primera vez que le hablaba de su madre y él de jóvenes.
- Pero yo le robé algo y tuvo que estar a mi lado por toda la vida- respondió con una sonrisa enigmática y la mirada perdida en el pasado.
- ¿Qué robaste?- la mirada brillante que mostraba era exacta a la de su madre cuando se emocionaba.
- El beso escondido, una mujer solo puede entregar este beso a una sola persona y una vez entregado solo él puede volver a conseguirlo- le explicó-, si consigues el beso escondido de una mujer tendrás también su corazón.
- ¿Qué le cuentas al niño?- preguntó una voz divertida tras él, se volvió y pudo ver a su hermosa mujer con su pelo revuelto y su mayor aventura de las manos, sus dos hijos pequeños de nueve y seis años.
- Cómo se conquista a una mujer- respondió sonriendo.
- No le hagas caso cielo, vosotros no lo sabéis, pero somos nosotras las que lo acabamos decidiendo todo.
- Puede ser, pero para conseguir un beso escondido debes de luchar a brazo partido- la seriedad invadida por la risa se denotaba en su voz.
- Es verdad- ella le regaló uno de sus besos escondidos en su comisura derecha-, recuerda esto siempre hijo, si eres capaz de ver el beso escondido de una mujer... esa es la que debe estar a tu lado por siempre.
Existen muchos tipos de amor: eterno, a primera vista, fugaz, por el calor, pasional... pero el más raro y exótico es el amor racional, en le que no deciden los sentimientos e impulsos, sino la razón. Quizás fuéramos mucho más felices si solo tuviéramos este amor, pero sería tan aburrido... además no puede competir con el amor irracional en ningún momento, por lo que es algo inútil.
ella era todo lo contrario a mi, o más bien demasiado parecida a mi persona, decidida, incorregible, siempre en busca de aventuras; yo necesitaba una mujer fija, firme, que siempre mostrara una sonrisa, no una muchacha con el pelo revuelto, la mirada chispeante y un misterioso beso escondido en la comisura de sus labios siempre provocativos. por más que me aseguré a mi mismo que ella no era lo que necesitaba todo mi cuerpo tiraba hacia ella.
mientras más la conocía más difícil me resultaba entenderla, tan pronto estaba en un estado de euforia como estaba seria y distante, cuando le convenía parecía ingenua y un poco tonta como demostraba grandes conocimientos sobre grandes conocimientos sobre amplios y complicados temas. Las constantes emociones que se reflejaban en su rostro siempre cambiante me hacían querer estudiarla, su repentino rubor al verme me causaba gran regocijo.
- ¿Y qué pasó padre? mamá siempre afirma que en realidad no pensaba casarse contigo- su hijo de diecisiete años lo miro expectante, era la primera vez que le hablaba de su madre y él de jóvenes.
- Pero yo le robé algo y tuvo que estar a mi lado por toda la vida- respondió con una sonrisa enigmática y la mirada perdida en el pasado.
- ¿Qué robaste?- la mirada brillante que mostraba era exacta a la de su madre cuando se emocionaba.
- El beso escondido, una mujer solo puede entregar este beso a una sola persona y una vez entregado solo él puede volver a conseguirlo- le explicó-, si consigues el beso escondido de una mujer tendrás también su corazón.
- ¿Qué le cuentas al niño?- preguntó una voz divertida tras él, se volvió y pudo ver a su hermosa mujer con su pelo revuelto y su mayor aventura de las manos, sus dos hijos pequeños de nueve y seis años.
- Cómo se conquista a una mujer- respondió sonriendo.
- No le hagas caso cielo, vosotros no lo sabéis, pero somos nosotras las que lo acabamos decidiendo todo.
- Puede ser, pero para conseguir un beso escondido debes de luchar a brazo partido- la seriedad invadida por la risa se denotaba en su voz.
- Es verdad- ella le regaló uno de sus besos escondidos en su comisura derecha-, recuerda esto siempre hijo, si eres capaz de ver el beso escondido de una mujer... esa es la que debe estar a tu lado por siempre.