El bisonte

prisionero inocente

Poeta que considera el portal su segunda casa
Había una calle oscura por donde vagaba el bisonte
y se paraba a comer las hiedras crecidas por las casas
orinaba en un cántaro de aluminio
entonces me abrazabas más fuerte
tu esqueleto violento palpaba en mi pecho un árpon
al bisonte se le caía el pelo
basta amor basta te decía que ya está muerto
mira su melena desfigurada
mientras le arrancabas arpones a mi alma
de todos los tamaños
como para exterminar a los ángeles que hacen la siesta en un tiburón blanco
allá se descansa bien y hay buena vista
en su iris se delatan piratas cosiéndose la pierna
una dama de clase mirando por el binocular
las cortinas rojas de la habitación
donde se glorifica la velocidad de las lenguas de prostituta
pero tu esqueleto violento arrancaba costillas de una bestia
cuya sed me hizo tragar el coñac del horizonte
la mañana me encontraba en el sillón
vivía solo
el ojo del tiburón asomado a las persianas
la peineta nombrando trozos de tu ausencia
la costumbre de morir en una lavandería


Nota: he quitado los signos de puntuación para que el poema alcance su máxima fluidez.
 
vaya imagen muy fluida y rítmica, nos dejas, abrazos
Había una calle oscura por donde vagaba el bisonte
y se paraba a comer las hiedras crecidas por las casas
orinaba en un cántaro de aluminio
entonces me abrazabas más fuerte
tu esqueleto violento palpaba en mi pecho un árpon
al bisonte se le caía el pelo
basta amor basta te decía que ya está muerto
mira su melena desfigurada
mientras le arrancabas arpones a mi alma
de todos los tamaños
como para exterminar a los ángeles que hacen la siesta en un tiburón blanco
allá se descansa bien y hay buena vista
en su iris se delatan piratas cosiéndose la pierna
una dama de clase mirando por el binocular
las cortinas rojas de la habitación
donde se glorifica la velocidad de las lenguas de prostituta
pero tu esqueleto violento arrancaba costillas de una bestia
cuya sed me hizo tragar el coñac del horizonte
la mañana me encontraba en el sillón
vivía solo
el ojo del tiburón asomado a las persianas
la peineta nombrando trozos de tu ausencia
la costumbre de morir en una lavandería


Nota: he quitado los signos de puntuación para que el poema alcance su máxima fluidez.
 
Había una calle oscura por donde vagaba el bisonte
y se paraba a comer las hiedras crecidas por las casas
orinaba en un cántaro de aluminio
entonces me abrazabas más fuerte
tu esqueleto violento palpaba en mi pecho un árpon
al bisonte se le caía el pelo
basta amor basta te decía que ya está muerto
mira su melena desfigurada
mientras le arrancabas arpones a mi alma
de todos los tamaños
como para exterminar a los ángeles que hacen la siesta en un tiburón blanco
allá se descansa bien y hay buena vista
en su iris se delatan piratas cosiéndose la pierna
una dama de clase mirando por el binocular
las cortinas rojas de la habitación
donde se glorifica la velocidad de las lenguas de prostituta
pero tu esqueleto violento arrancaba costillas de una bestia
cuya sed me hizo tragar el coñac del horizonte
la mañana me encontraba en el sillón
vivía solo
el ojo del tiburón asomado a las persianas
la peineta nombrando trozos de tu ausencia
la costumbre de morir en una lavandería


Nota: he quitado los signos de puntuación para que el poema alcance su máxima fluidez.

Fluido, amable como recorrer un sueño que
se adentra en la materia. bello destino leerte
entre imaginaciones perfectas. felicidades.
luzyabsenta
 
Eres un artista amigo !!! Tus versos estimulan y la imaginación vuela....Muy bello poema Marius, siempre es una experiencia tu poesía. Un abrazo grande.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
 
Magnífico poema, Marius. Mis aplausos querido amigo. Un abrazo.
 
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