Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
A los bosques españoles
pinta la época otoñal,
de infinidad de colores
de belleza excepcional.
Las lluvias, que son frecuentes,
proporcionan la humedad
y aseguran los nutrientes,
cumpliendo el ciclo vital.
Entre arboledas y prados,
con sus caudales crecidos,
tanto arroyos como ríos
fluyen casi desbordados,
lagos y charcas llenando
alimentando a la fuentes
para que beba el ganado,
y llegue el agua a sus gentes.
Las nieblas tan persistentes
en esta estación del año,
proporcionan un ambiente
de misterios saturado,
y, tanto temor engendran,
entre ignorantes paisanos,
que dan pábulo a leyendas
de brujas, duendes y trasgos.
No es de extrañar tal creencia
en tan propicio escenario,
pués, cuando el bosque atraviesan
los ingenuos aldeanos,
en el ruido de la rama
que se desgaja del árbol,
imaginan oir pisadas
de un alma en pena vagando.
pinta la época otoñal,
de infinidad de colores
de belleza excepcional.
Las lluvias, que son frecuentes,
proporcionan la humedad
y aseguran los nutrientes,
cumpliendo el ciclo vital.
Entre arboledas y prados,
con sus caudales crecidos,
tanto arroyos como ríos
fluyen casi desbordados,
lagos y charcas llenando
alimentando a la fuentes
para que beba el ganado,
y llegue el agua a sus gentes.
Las nieblas tan persistentes
en esta estación del año,
proporcionan un ambiente
de misterios saturado,
y, tanto temor engendran,
entre ignorantes paisanos,
que dan pábulo a leyendas
de brujas, duendes y trasgos.
No es de extrañar tal creencia
en tan propicio escenario,
pués, cuando el bosque atraviesan
los ingenuos aldeanos,
en el ruido de la rama
que se desgaja del árbol,
imaginan oir pisadas
de un alma en pena vagando.
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