luna isabella
Poeta recién llegado
Caminaba en la empedrada sigilosa,
de aquella tarde lluviosa.
Entre relampagos y estruendos
con las enaguas empapadas,
vi una casa sombria, abandonada
Me acerque y rumiante se abrio sola
la puerta .
Me asuste ,oi un ruido sospechoso
de immediato paso algo asombroso.
Que me dejo fria y escasa,
vagando en los pasios tenebrosos
de la antigua casa.
Latigos de antaño puro,
libros rotos de maleficios y conjuros.
Estaba atrapada en el sotano
de los lamentos.
Por un instante me detube en el tiempo...
Un buho que canta.
Mis manos tiemblan,
mis gritos se quedaron,
atorados en mi garganta.
En las afueras el voraz viento,
a desarmado el buzon.
Un gato negro en el rincon
con deslumbrantes ojos de escarlata
Y su garra amenazante
Como espiga de hojalata.
El despavorido cantante,
en su jaulade plata,
ese buho que me entorpece
ese canto que estremece.
Estatuas mutiladas, pinturas viejas
muñecas pinceladas,
imagines indecorosas
atadas a las rejas
de un ataud, de
la casa fantasiosa.
Una sombra se cruza
fugaz a mi paso
la obscuridad intrusa
me ato con su lazo.
El gato y sus quejas
de bebe agonizante,
y yo tras las rejas
y la lluvia incesante.
El buho no para su cantar.
El viento... insolente, como jinete
no detiene su cabalgar.
Las palabras no fluyen
Se acelera mi palpitar,
como si fuera a dotonar,
Pero de pronto, abri mis ojos
Y me pude despertar!
de aquella tarde lluviosa.
Entre relampagos y estruendos
con las enaguas empapadas,
vi una casa sombria, abandonada
Me acerque y rumiante se abrio sola
la puerta .
Me asuste ,oi un ruido sospechoso
de immediato paso algo asombroso.
Que me dejo fria y escasa,
vagando en los pasios tenebrosos
de la antigua casa.
Latigos de antaño puro,
libros rotos de maleficios y conjuros.
Estaba atrapada en el sotano
de los lamentos.
Por un instante me detube en el tiempo...
Un buho que canta.
Mis manos tiemblan,
mis gritos se quedaron,
atorados en mi garganta.
En las afueras el voraz viento,
a desarmado el buzon.
Un gato negro en el rincon
con deslumbrantes ojos de escarlata
Y su garra amenazante
Como espiga de hojalata.
El despavorido cantante,
en su jaulade plata,
ese buho que me entorpece
ese canto que estremece.
Estatuas mutiladas, pinturas viejas
muñecas pinceladas,
imagines indecorosas
atadas a las rejas
de un ataud, de
la casa fantasiosa.
Una sombra se cruza
fugaz a mi paso
la obscuridad intrusa
me ato con su lazo.
El gato y sus quejas
de bebe agonizante,
y yo tras las rejas
y la lluvia incesante.
El buho no para su cantar.
El viento... insolente, como jinete
no detiene su cabalgar.
Las palabras no fluyen
Se acelera mi palpitar,
como si fuera a dotonar,
Pero de pronto, abri mis ojos
Y me pude despertar!
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