El C.I.

infeliz?

Feliz
De hierros oxidados tengo lleno ya el cuerpo en este sitio.
No puedo moverme, no puedo sentarme,
y haría falta hiperventilarme para amar a esta gente.
Aquí el hedor más rancio de una soledad cerrada y mustia.
Aquí el abyecto rizoma dividido entre sumisión y cobardía.
Aquí yacen los lívidos despojos, los pequeños miembros
a medio enterrar de la inocencia, tan leve, tan frágil...
Aquí uno se hace hombre y pierde ángel.
De aquí las golondrinas no se marchan porque nunca llegaron.
Sólo hay algunos ecos lejanos de tu nombre,
que me llegan flotando desde mi río de lobos.
Aquí todo está limpio, y todo está podrido,
quizá como esos sueños matizados...
Hay una reverberación en los tejados
y un vertido de estatus desde las azoteas.
De aquí hace tiempo ya, que partí hacia otro sitio,
y la gente aún me busca, con sus ojos vendados.
 
De hierros oxidados tengo lleno ya el cuerpo en este sitio.
No puedo moverme, no puedo sentarme,
y haría falta hiperventilarme para amar a esta gente.
Aquí el hedor más rancio de una soledad cerrada y mustia.
Aquí el abyecto rizoma dividido entre sumisión y cobardía.
Aquí yacen los lívidos despojos, los pequeños miembros
a medio enterrar de la inocencia, tan leve, tan frágil...
Aquí uno se hace hombre y pierde ángel.
De aquí las golondrinas no se marchan porque nunca llegaron.
Sólo hay algunos ecos lejanos de tu nombre,
que me llegan flotando desde mi río de lobos.
Aquí todo está limpio, y todo está podrido,
quizá como esos sueños matizados...
Hay una reverberación en los tejados
y un vertido de estatus desde las azoteas.
De aquí hace tiempo ya, que partí hacia otro sitio,
y la gente aún me busca, con sus ojos vendados.

Y yo me alegro de encontrarte.
Muy,muy bueno.
Un abrazo grande
 

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