Jorbin_Pineda
Poeta recién llegado
El sol se levanta tímido, sin prisa,
la casa se llena de sombras;
se siente vacía sin tu risa.
Desayuno una tostada, un poco de jalea,
una taza de café, una pizca de canela,
dos cucharadas de tus recuerdos.
El café es tan frío, tan tuyo
y tan amargo como este invierno.
Después de un soliloquio espeso y aburrido,
el espejo se ríe, se compadece,
me maldice por lo poco que he dormido.
Vuelve la lluvia y su gris melancolía
se cuela por todas partes.
Me levanto con la certeza:
hoy es un buen día para extrañarte,
para ir al cementerio y rezarle
al cadáver mutilado de tus besos.
Bajo a buscar un poco de consuelo,
a caminar entre lápidas,
entre las flores marchitas de tu pelo.
En este camposanto
donde yace tu cuerpo,
no espero ningún milagro
y, sin embargo, siempre vuelvo.
Aquí, arrodillado donde estoy,
prometo en honor a nuestros recuerdos
solo tres días más voy a rezarte:
ayer, mañana y hoy.
-Jorbin Pineda
la casa se llena de sombras;
se siente vacía sin tu risa.
Desayuno una tostada, un poco de jalea,
una taza de café, una pizca de canela,
dos cucharadas de tus recuerdos.
El café es tan frío, tan tuyo
y tan amargo como este invierno.
Después de un soliloquio espeso y aburrido,
el espejo se ríe, se compadece,
me maldice por lo poco que he dormido.
Vuelve la lluvia y su gris melancolía
se cuela por todas partes.
Me levanto con la certeza:
hoy es un buen día para extrañarte,
para ir al cementerio y rezarle
al cadáver mutilado de tus besos.
Bajo a buscar un poco de consuelo,
a caminar entre lápidas,
entre las flores marchitas de tu pelo.
En este camposanto
donde yace tu cuerpo,
no espero ningún milagro
y, sin embargo, siempre vuelvo.
Aquí, arrodillado donde estoy,
prometo en honor a nuestros recuerdos
solo tres días más voy a rezarte:
ayer, mañana y hoy.
-Jorbin Pineda
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