Rosa Reeder
Poeta que considera el portal su segunda casa
Caminé por senderos que no recordaba,
con los pies descalzos y el alma cansada.
Las huellas detrás no eran las mías,
eran ecos de historias, de antiguas melodías.
El cielo susurraba a través de los árboles,
y las sombras danzaban con pasos de sol.
No supe si el viento era mi amigo o mi enemigo,
pero lo seguí, sin detener mi latido.
Pasaron los días, las estaciones cambiaron,
y aún las huellas que dejé se borraron.
Pero algo dentro me decía al oído,
que el camino no es más que un sueño perdido.
Las montañas susurraron sus secretos rotos,
los ríos hablaron en murmullos remotos.
Y cada estrella, en su frío resplandor,
me mostró que el tiempo es solo un rumor.
Al llegar al final, no hallé una respuesta,
solo una puerta entreabierta y una fiesta.
Y comprendí que el viaje no es sobre el final,
sino sobre el caminar, el preguntar, el soñar.
Porque cada paso, aunque invisible sea,
deja su huella en el alma que pasea.
No importa lo que encuentres al final del trayecto,
lo que importa es el camino, el alma y el afecto.
Rosa Maria Reeder
Derechos Reservados
con los pies descalzos y el alma cansada.
Las huellas detrás no eran las mías,
eran ecos de historias, de antiguas melodías.
El cielo susurraba a través de los árboles,
y las sombras danzaban con pasos de sol.
No supe si el viento era mi amigo o mi enemigo,
pero lo seguí, sin detener mi latido.
Pasaron los días, las estaciones cambiaron,
y aún las huellas que dejé se borraron.
Pero algo dentro me decía al oído,
que el camino no es más que un sueño perdido.
Las montañas susurraron sus secretos rotos,
los ríos hablaron en murmullos remotos.
Y cada estrella, en su frío resplandor,
me mostró que el tiempo es solo un rumor.
Al llegar al final, no hallé una respuesta,
solo una puerta entreabierta y una fiesta.
Y comprendí que el viaje no es sobre el final,
sino sobre el caminar, el preguntar, el soñar.
Porque cada paso, aunque invisible sea,
deja su huella en el alma que pasea.
No importa lo que encuentres al final del trayecto,
lo que importa es el camino, el alma y el afecto.
Rosa Maria Reeder
Derechos Reservados