En el camino de encinas
los cipreses indican " la eternidad;
como vigías y guardianes
cuidan el cementerio del pueblecito.
El camino pequeño es tranquilo;
a la tarde los novios,
cerca de la blanca tapia,
se juran eterno amor
entre dulces besos infinitos.
Igual que el ciprés
"apresan la eternidad" sus ramas,
sus brazos.
Cuando comienza la noche,
el fuego se aviva cerca de la tapia;
y como ascuas rojas,
el aliento quema en cada palabra,
en cada gesto.
La noche, sin estrellas hoy,
los acompaña
hasta cubrir con ceniza,
que volverán a encender mañana.
los cipreses indican " la eternidad;
como vigías y guardianes
cuidan el cementerio del pueblecito.
El camino pequeño es tranquilo;
a la tarde los novios,
cerca de la blanca tapia,
se juran eterno amor
entre dulces besos infinitos.
Igual que el ciprés
"apresan la eternidad" sus ramas,
sus brazos.
Cuando comienza la noche,
el fuego se aviva cerca de la tapia;
y como ascuas rojas,
el aliento quema en cada palabra,
en cada gesto.
La noche, sin estrellas hoy,
los acompaña
hasta cubrir con ceniza,
que volverán a encender mañana.