Hoy las nubes
se desliza hacia la tarde.
Pintó el sol
el horizonte de rosa
y se deshizo silencioso
dentro del mar.
Se trago el cantábrico la luz
como si de un monstruo liquido
se tratara;
dejo a obscuras la playa.
Las olas vomitaban
chispitas de sal
entre sus crestas engarzadas,
sin dejar ver su vientre azabache.
El cantábrico rugía quedo
dirigiéndose al Dios luminoso
que hasta el día
habitaba ciego
dentro de otro mundo.
El sol gime entre el murmullo del mar
y mira cubierto de lagrimas
a la luna blanca,
que baila rítmicamente
encima del agua.
se desliza hacia la tarde.
Pintó el sol
el horizonte de rosa
y se deshizo silencioso
dentro del mar.
Se trago el cantábrico la luz
como si de un monstruo liquido
se tratara;
dejo a obscuras la playa.
Las olas vomitaban
chispitas de sal
entre sus crestas engarzadas,
sin dejar ver su vientre azabache.
El cantábrico rugía quedo
dirigiéndose al Dios luminoso
que hasta el día
habitaba ciego
dentro de otro mundo.
El sol gime entre el murmullo del mar
y mira cubierto de lagrimas
a la luna blanca,
que baila rítmicamente
encima del agua.