Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El cantar del suyo Cid
¿Quién es ese hombre
que con sólo su presencia
la batalla en contra se vuelve
y se pierde la guerra vencida?
Es señor de los pobres
y tiene a los ricos temblando,
es el Cid con su hueste
que deja campos sin vida,
que escucha el grito celeste
y no la da por perdida.
Con su Babieca trotando
y su Tizona que hiere,
va su corona brillando
por la castilla que quiere.
Pero si ese se llama Antonio,
pero si ese se llama Juan,
pero si ese es un demonio,
pero si ese no es más que gay,
haya guerras y batallas
que de cides muchos hay,
si en presentes se conciben
y los matan por cantar.
¿Quién es ese hombre
que con sólo su presencia
la batalla en contra se vuelve
y se pierde la guerra vencida?
Es señor de los pobres
y tiene a los ricos temblando,
es el Cid con su hueste
que deja campos sin vida,
que escucha el grito celeste
y no la da por perdida.
Con su Babieca trotando
y su Tizona que hiere,
va su corona brillando
por la castilla que quiere.
Pero si ese se llama Antonio,
pero si ese se llama Juan,
pero si ese es un demonio,
pero si ese no es más que gay,
haya guerras y batallas
que de cides muchos hay,
si en presentes se conciben
y los matan por cantar.