Ania Kupuri
Poeta recién llegado
…Me amuina tanto verte así. Y con el corazón rete’encanijado me aguanto las ganas de colgar a la causa de tu dolor del palo más alto.
Si se tratará de un abuso de confianza o de una justicia de esas que las gentes escribidas llaman “social”, te dijera: “No te dejes” y dale en “la torre” sin miramientos.
Pero eso es lo que me tiene ansina, acicalándome el alma porque el aprecio que te tengo es harto y firme…
Porque no se trata de dineros ni de honras sino del mentado amor. El amor que nos da el derecho a estar medios muertos luego de sus estocadas hasta mero adentro. Con las babas tan secas como el corazón…
En nombre del amor somos fantoches..Y ¿qué puedo yo reprocharte?...Pos nada, porque esto le puede pasar a cualquier cristiano.. Pero ¡Caray! que si estuviera en mis manos mira que…mira que….
Pero ya, que me ensombrezco de verte y nadie puede juzgarte. Según la sabia abuela el amor no nos hace víctimas, de eso estamos todo liberados…¿Te acuerdas?...Ella entrecerraba los ojitos y se ponía a palabrear lo que decían esos de apelativo chistoso de “puetas” o algo asina.
¡Ay! Cómo hierve la sangre al mirarte sin la luz de antes, cuando andábamos cortando tunas coloradas y dulces entre la nopalera todavía verde. Antes de que te toparas con los ojos de tu perdición. Y ni como echarle la culpa, si has sido tú quien se le puso como cantarito de pulque.
Y ¡Me da un coraje entripado!...Aunque mesmamente se que no se trata de un negocio mal parido, ni de un hurto, ni de una afrenta, ni de justicia retorcida….¡Sólo se trata del mentado amor!.
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Si se tratará de un abuso de confianza o de una justicia de esas que las gentes escribidas llaman “social”, te dijera: “No te dejes” y dale en “la torre” sin miramientos.
Pero eso es lo que me tiene ansina, acicalándome el alma porque el aprecio que te tengo es harto y firme…
Porque no se trata de dineros ni de honras sino del mentado amor. El amor que nos da el derecho a estar medios muertos luego de sus estocadas hasta mero adentro. Con las babas tan secas como el corazón…
En nombre del amor somos fantoches..Y ¿qué puedo yo reprocharte?...Pos nada, porque esto le puede pasar a cualquier cristiano.. Pero ¡Caray! que si estuviera en mis manos mira que…mira que….
Pero ya, que me ensombrezco de verte y nadie puede juzgarte. Según la sabia abuela el amor no nos hace víctimas, de eso estamos todo liberados…¿Te acuerdas?...Ella entrecerraba los ojitos y se ponía a palabrear lo que decían esos de apelativo chistoso de “puetas” o algo asina.
¡Ay! Cómo hierve la sangre al mirarte sin la luz de antes, cuando andábamos cortando tunas coloradas y dulces entre la nopalera todavía verde. Antes de que te toparas con los ojos de tu perdición. Y ni como echarle la culpa, si has sido tú quien se le puso como cantarito de pulque.
Y ¡Me da un coraje entripado!...Aunque mesmamente se que no se trata de un negocio mal parido, ni de un hurto, ni de una afrenta, ni de justicia retorcida….¡Sólo se trata del mentado amor!.
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