El canto de la sirena
Parto de las finas arenas en mi barca de papel,
bogando mar adentro mientras canta a mi soledad y
en ella me acompaña, el canto de la sirena.
Dime donde hallarte
ahora que se fue a dormir el manso fuego,
hacia donde he de orientarme,
pues oigo tu cantar y tu no mi ruego.
Entre soles y entre lunas,
entre vientos y abanicos de olas,
surco océanos y mares sin fortuna.
¡OH! Sirena de leyenda,
de mi realidad o de mi quimera,
tu canto en mis oídos no cesan y
te busco en las profundidades,
entre árboles marinos,
entre corales y
en las desérticas arenas
por si estuvieses oreando tu cabello.
¿Es tu dulce voz o es mi imaginación que
canta y en la umbría travesía me acompaña?
Casi sin fuerzas y
guiado por un jardín de estrellas,
mientras la luna cimbrea su cuerpo sobre las olas,
antes de que despunte el oriente,
emprendo regreso sin haber hallado mi suerte.
Cada noche estrellada, acudiré a la orilla
con el alma abierta de par en par
en espera que en una madrugada,
resurjas de entre las aguas
sentada sobre una concha de nácar
tirada por caballos de mar.
Luis
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